CINE. ‘El piano’
ANA FRANCA ÁLVAREZ, 25 de junio de 2026
Jane Campion fue la primera mujer en ganar la Palma de Oro, en 1993, desde la creación del Festival de Cine de Cannes en 1946. El premio fue acompañado por una espectacular ovación en pie de más de 20 minutos.
El contexto de El piano (Nueva Zelanda, 1993) es de mediados del siglo XIX. Es la historia de Ada, una mujer escocesa muda por voluntad desde los seis años. Ella acepta un matrimonio por carta con Alisdair Stewart, un terrateniente de algún lugar en las montañas de Nueva Zelanda, obcecado por la extensión de sus tierras y atormentado por la soledad.
Al llegar es recibida por un grupo de nativos maoríes a las órdenes del señor Baines, otro terrateniente, quien lejos de sentir ínfulas colonialistas de la época se sincretiza con los nativos del lugar para lograr sus fines. Estos nativos son quienes ayudan a Ada a llegar a la playa con su pequeña hija Flora, sus pertenencias y su piano de cola corta.

El piano es una extensión emocional de Ada, es parte de ella y de quien es; es su espejo transformado en vibraciones y sonidos, más allá de la aceptación o su repudio total. Graves, agudos y también las notas intermedias y la velocidad de tocarlas. Son momentos claves y preciosas melodías; siempre dulces o amargas pero siempre enfáticas.
En la playa, al encontrarse por primera vez Ada, Flora y Alisdair, este último analiza el esfuerzo y el dinero que será transportar el piano en medio de la selva, la lluvia y el lodo. Decide abandonarlo y dejarlo ahí.
Así comienza esta terrible y hermosa película que tuve la suerte de ver el año en que se estrenó y nuevamente hace dos semanas aquí en Madrid. El piano explora tantos aspectos que me faltarán muchos. Hay que ver la finura con que se explora el mundo gótico y la sensibilidad victoriana de mediados del siglo XIX en medio de la serranía neozelandesa; el erotismo encubierto por el miedo, el misterio y los lugares exóticos, para entender el inicio de la trama.
Hay que entender con ojos agudos la visión de la directora, también guionista y productora de su obra, quien intenta desmenuzar el proceso masculino de la época y a los que presenta como sujetos humanos llenos de sentimientos y emociones tiernas y violentas, capaces de todo cegados por celos, ira, amor y pasión.
El paso artístico de la obra es interesantísimo, comenzando por la banda sonora realizada por un maduro Michael Nyman, quien aún no había obtenido algún premio de renombre pero ya era ampliamente reconocido por su música minimalista; además de su director de fotografía Stuart Dryburgh, con quien ya había trabajado y quien trabaja la luz y los colores con mucha sensibilidad; el diseño de producción de Andrew McAlpine y vestuario de Janet Patterson, además de sonido y edición de Veronika Jenet.
El piano es un proyecto feminista, adelantado a su época, en donde nos presentan a seres humanos con la gama de emociones producto de unas sociedades puritanas e hipócritas y al mismo tiempo la lucha permanente por la libertad de ser quien se es, proceso que nace durante la infancia desde la tierna y juguetona ingenuidad hasta la perversidad de sanar un deseo.
Por último, Jane Campion fue la primera mujer en ser nominada a Mejor Dirección en los BAFTA, los premios británicos. De ahí, se llevó tres Oscars: a Mejor Guion, Mejor Actriz Protagonista Holly Hunter y Mejor Actriz de Reparto Anna Paquin, la segunda más joven en recibir este premio. En el elenco también las acompañó Sam Neill y un irreconocible pero extraordinario Harvey Keitel.

ANA ÁLVAREZ
