HISTORIAS DEL DISTRITO. Especies de espacios (II)
MIGUEL ROMERO MEMBRIVES, 15 de julio de 2026
“El hombre contemporáneo ha racionalizado los mitos, pero no ha podido destruirlos”. Octavio Paz
Hay seres fantásticos esperando ser descubiertos paseando por nuestras calles.
Comencemos por uno de los protagonistas de un artículo de este año en el que, en un ensueño, me/nos mostró los caminos del agua y el territorio que ocupaba el distrito de Buenavista.
Se trata del León de San Marcos...
Lo tenemos presente en el número 55 de Núñez de Balboa, en el edificio de Assicurazioni Generali de Gutiérrez Soto. Pero también a pocos metros de allí, sobre el dintel de entrada del portal de calle Velázquez, 41.
Dicen que el león original, el de Venecia, el símbolo de la ciudad situado sobre una columna de granito de la plaza de san Marcos, era conocido como zhènmùshòu, un monumental y feroz guardián de tumbas con forma de león de la dinastía imperial china Tang.
Aquella enorme estatua de bronce no es un león tan evidente como los que habitan en los altorrelieves que les he mencionado.
De hecho, le extirparon los cuernos, le recortaron las orejas y le pusieron alas y melena...
El del edificio de Núñez de Balboa parece surgir o brotar de la pared.
Es “pasante” (con cuerpo completo y de perfil), y tan solo nos muestra el libro abierto que sostiene con la zarpa derecha, donde aparece la inscripción: “Pax tibi Marce evangelista meus”. Debajo “Assicurazioni Generali”, y en números romanos “1831”, que está claro que es cuando se fundó la compañía.
La cara es antropomórfica, como el de Velázquez (con el que coincide en el modo de representación). Sin embargo, este último es de mayores dimensiones.
En el conocimiento ancestral hallamos el león, rey de los animales (en la tierra; en el aire es el águila), y es un animal usado en alegorías por sus cualidades sobresalientes, no solo por su agresividad y valentía, sino también por su belleza.
En este caso el león de San Marcos aúna y fusiona dos seres con gran potencia.
El uso de la representación del león está unido a la de los dioses solares. Y un león alado simbólicamente representa el fuego (solar).

En el número 59 de la calle de José Ortega y Gasset encontramos una serie de personajes titánicos...
Si en la tradición de la India eran elefantes los que sustentaban el universo, aquí, en estos balcones art nouveau que vemos sostenidos por ménsulas observamos que representan unas sensuales cariátides (figuras femeninas) que muestran sus senos, pero que quedan cubiertas por paños de los que parecen surgir para sustentar.
Y sí, debajo de esos paños grandes hojas de acanto, como la que encontramos en la clave del arco de la ventana.

En el 73 de la calle de Alcántara nos aguarda sobre el dintel del portal una figura con un papel nada desdeñable. Es una cabeza humana rodeada de motivos florales.
En el fondo es un ser fantástico y con una característica muy especial: es “apotropaica”, vocablo de origen griego que proviene de una palabra muy antigua, “apotrópaios”, que significa “aquello que aleja el mal”.
En general se usaban para apartar o alejar todo aquello (seres y energías) maligno.
