Lo que nos une y lo que nos separa

Crónicas de la losa (VIII)

A lo largo de estas crónicas hemos tenido ocasión de comentar tanto los presuntos beneficios aireados por los promotores y responsables del proyecto como los posibles perjuicios que, desde nuestro punto de vista, está generando y generará la construcción de la losa de Ventas. Uno de los argumentos centrales que la sustentan es la más que cuestionable conectividad entre vecindarios. Como ya se ha señalado y se puede ver, no solo en los planos sino ahora también “en vivo y en directo”, no supone ningún avance sustancial. Y mientras se invierten millones de euros en falsas conectividades, se desatienden otras, quizás de más trascendencia real y, desde luego, mucho más económicas y sencillas.

Ya que nuestra lucha y reivindicación como “Afectados por la M-30” se centra, entre otras cosas, en conseguir mejoras reales en los espacios aledaños a esta vía, comenzaremos por pedir que los parques lineales de los distritos de Ciudad Lineal bien merecerían unas pequeñas infraestructuras (puentes, pasos de peatones seguros…) que facilitaran el tránsito peatonal y ciclista, evitando tener que hacer frente a un engorroso conjunto de cruces y semáforos, como es el caso de la calle de Alcalá (no olvidamos que hasta el año 1998 era posible cruzar esta vía peatonalmente por unos pasadizos que se demolieron con la construcción del puente de Ventas). Consideramos que éste es un tema de gran importancia que merecería un desarrollo más pormenorizado.

Sin embargo, en esta ocasión queremos abrir nuestra panorámica y poner la mirada en un eje perpendicular a la M-30, que trasciende a nuestros barrios y distritos, pero que puede ofrecer la vertebración de un espacio verde que, bien diseñado, implementado y mantenido, tendría un impacto incalculable tanto en el plano ecológico como en el humano: el denominado Bosque Metropolitano o Casa de Campo del Este. Este espacio podría convertirse en una valiosísima conexión entre diferentes entornos naturales, que permitiría a paseantes y ciclistas salir desde nuestros barrios y conectar con espacios como el pinar de La Elipa, Parque de la Cuña Verde de O´Donnell, Parque Forestal de Fuente Carrantona, Parque Forestal de Vicálvaro, Parque de La Vicalvarada, Lagunas del Ambroz… y así hasta conectar con los espacios de Coslada y San Fernando (Parque del Humedal, Parque del Corredor). Y, más al sur, con los parques de Arroyo Fontarrón, Parque Forestal de Valdebernardo, Pinar de Santa Eugenia, Cerro Almodóvar hasta alcanzar la localidad de Rivas y el valioso entorno del Parque Natural del Sureste.

Crear este corredor único, que aportaría una riqueza ambiental y unas posibilidades de recreo, disfrute y ejercicio físico de gran trascendencia para la población, no requeriría inversiones multimillonarias ni sería complejo de llevar a cabo. Bastaría, en primer lugar, con crear una conexión viaria confortable y segura para peatones y ciclistas. No requeriría mucha inversión: establecer una infraestructura de pasarelas sobre determinadas vías como la M-245, M-14... O al menos espacios de cruce seguros y accesibles. Por poner tan solo un par de ejemplos, un paso de cebra directo entre el final del Parque de Ricardo Ortiz y el comienzo del pinar, sin necesidad de tener que dar incómodos rodeos. Otro paso de cebra elevado al final del pinar de La Elipa para cruzar la avenida de las Trece Rosas, conectando así con la Cuña Verde.

Por otra parte, la creación de entornos naturales valiosos tiene más que ver en muchos casos con dejar hacer a la naturaleza que con desarrollar infraestructuras complejas. Un espacio clave en este desarrollo lo constituye el entorno de las lagunas del Ambroz. A pesar de la degradación del terreno, fruto especialmente de la actividad de extracción minera, se trata de un espacio de un enorme valor ecológico. En la actualidad, la empresa Tolsa, S.A. ostenta la concesión de la explotación y el Ayuntamiento de Madrid está intentando llegar a un acuerdo que permita su integración en el proyecto del Bosque Metropolitano para su conservación como humedal.

Esto podría ser un motivo de esperanza si no conociéramos cuál es el concepto de espacios verdes que maneja el Ayuntamiento. Si la maqueta del proyecto “Parque de Ventas” nos presentaba un entorno tan idílico como engañoso, la imagen y los datos que aparecen en la página de los promotores del proyecto, no deja lugar a dudas. De los 5.550.000 m² de suelo contemplados tan sólo el 36% irá destinado a zonas verdes. Unas zonas que quedarán encapsuladas entre edificios y carreteras. Y ya sabemos que en su concepción de zona verde entran áridos, pavimentos y otros elementos de tamaña naturaleza.

Creemos que, en estos momentos, un impulso ciudadano decidido y continuado podría ser un importante instrumento de presión para lograr que este espacio sea realmente un corredor verde, sostenible y saludable. Diferentes grupos, asociaciones vecinales, plataformas locales y organizaciones ambientalistas llevan en esta lucha desde hace tiempo. Apoyemos y unamos nuestros esfuerzos. Creemos una red que permita potenciar las actividades locales y generar una visión global para recuperar la naturaleza que todavía rodea la ciudad. Para lograr esta conexión de espacios naturales, la difusión social es decisiva. La distancia que separa nuestra visión de un bosque metropolitano de la que tienen empresarios y munícipes es en estos momentos muy grande, y solo lograremos reducirla con una acción conjunta de los movimientos sociales.

PÁGINA DE LOS PROMOTORES DEL PROYECTO 'PARQUE DE VENTAS'


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