E.P. THOMPSON y LA ECONOMÍA MORAL DE LA VIVIENDA

En 1971 el gran historiador inglés escribió un ensayo "la economía moral de la multitud en el siglo XVIII". Nos describía cómo en la Inglaterra preindustrial, los ciudadanos se rebelaban contra los precios del pan y del grano. En las protestas que se hacían, la multitud, acudía a las casas de los especuladores y a las plazas. Gracias a esto, muchas veces, las autoridades negociaban para determinar un precio justo. A esto, Thompson, le llamó la economía moral. 
 
La economía de mercado en el capitalismo es lo contrario a la economía moral. En realidad es una economía inmoral. Los precios de las viviendas no tienen en cuenta las necesidades sociales ni los salarios medios, sino el beneficio de las empresas y los rentistas. El gobierno en lugar de intervenir a favor de los más vulnerables, deja que sean las empresas las que determinen los precios. A eso le llaman libertad. 
 
El tema de los desahucios sitúa el concepto de economía moral en el centro. La economía capitalista se fundamenta en la explotación del trabajo asalariado. El intercambio entre la fuerza de trabajo y el salario lo hemos metabolizado como algo natural. Sin embargo, lo que nuestra cultura no puede admitir fácilmente es la esclavitud, la explotación infantil, el tráfico de seres humanos, etc. 
 
Tampoco que un alquiler pueda suponer el 80% o más de un salario. Qué la clase obrera no pueda acceder a una vivienda. Y, mucho menos, que una anciana de 87 años pague con su vida su desahucio. Es inmoral.

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