Centro de Salud de Castelló: ¿adiós o hasta luego?

Alguien en la sanidad pública de Madrid decidió cerrar el Centro de Salud de Castelló 63 de forma absurda: aviso el jueves 26/02/2026, cierre el viernes 27 y desplazamiento al C.S. Goya en O’Donnell 55 a partir del lunes siguiente. Solo dos días de plazo y comunicación a los usuarios por SMS móvil ignorando, como de costumbre, a mayores y personas con diversidad funcional sin teléfono o con dificultades de acceso. Avisar antes y de buenas maneras sería lógico e incluso humano, pero esos términos no entran en el repertorio conceptual de los políticos del Distrito.

No hemos podido hablar con nuestros médicos y enfermeras para saber qué tenemos que hacer y a quién tenemos que dirigirnos. La presidenta de la Comunidad de Madrid, que es la jefa de la sanidad de Madrid, debe de considerar que con dos días de anticipación ya nos sobraba. Total, somos mayores y, según sus ya conocidos principios, más o menos tarde “vamos a morir igual”.

Muchos vecinos nos quedamos sin “sanidad de proximidad” en el barrio, según el mensaje, “de forma provisional”, pero no nos dan más explicaciones. ¿Para qué? Si al fin y al cabo solo somos vecinos y además mayores.

Deterioro de las instalaciones, sí, pero nunca hicieron nada y lo sabía de sobra la Administración. Muchas gracias a los profesionales por trabajar en esas condiciones.

Miles de personas mayores, muchas de ellas con movilidad reducida, ahora tenemos que desplazarnos, en algunos casos más de dos kilómetros, para que nos atiendan sanitariamente. ¿No había una solución más cercana? El centro “provisional” está lejos y con una accesibilidad pésima, pero qué más da… Total, somos mayores: lo mejor es quedarnos en casa. En las aceras tenemos obras, terrazas, obstáculos, alcorques sin enrasar, cruces peligrosos y más y más y más.

Eso sí, el Ayuntamiento de Madrid dedica grandes cantidades de euros en programas contra la soledad no deseada. No, señores políticos, no: no es soledad no deseada, es “soledad provocada”, por ustedes.

En los alrededores del Centro de Salud Castelló, a menos de 300 metros, hay ocho líneas de autobús y cuatro estaciones del Metro que cubren al 100% de los vecinos que usaban ese centro. En O’Donnell no tenemos esos medios. Los políticos van en coches oficiales y nosotros andando o en taxi, pero en ambos casos lo pagamos los vecinos. Y a esto llaman algunas y algunos “no dejar a nadie atrás”.

Lo que más llama la atención es que, desde la Junta Municipal del Distrito, la concejal presidente no ha movido una paja para buscar alguna otra solución. ¡Como no es tema municipal…! ¿Lo que les pase a los vecinos de su distrito no es cosa suya? Pues parece ser que no, que ni de ella ni del Sr. alcalde de Madrid, porque la que manda y ordena es la presidenta de la Comunidad.

A muchos de los vecinos, mayores de edad y somos unos cuantos miles, nos va a costar mucho el poder llegar al nuevo centro de salud, incluso algunos ni van a ir. Luego se preguntan por qué se llenan las urgencias. Pues muy sencillo: porque nos pilla más cerca que el centro de salud. ¿Que por qué muchos mayores vamos a dejar de ir al médico, con nuestros achaques? Porque nos pilla muy lejos el centro de salud.

Y a esto, ¿cómo se le llama? ¿Violencia institucional? ¿Negligencia? ¿Menosprecio? ¿Edadismo? ¿Discriminación? ¿Exclusión? ¿Maltrato? ¿Abandono?... Quizás estaría bien que alguien, más allá de los vecinos afectados, se atreviera a responder.


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