‘Desde crío sabía que la sanidad iba a ser lo mío’

Víctor Ortega Asensio, cirujano oral y maxilofacial, pese a su juventud dirige su propia clínica: Elysium Dental

En septiembre les acercamos a Víctor Ortega Asensio, cirujano oral y maxilofacial desde hace más de diez años, que pese a su juventud dirige su propia clínica (Elysium Dental, en el barrio Castellana, en plena Milla de Oro de nuestro distrito) a la vez que es profesor de la Universidad San Pablo CEU.  Asimismo, es doctor cum laude, investigador en regeneración ósea con la utilización de células madre de origen dental y especialista en técnicas de infiltración de ácido hialurónico y bichectomía.

En sus palabras, ¿quién es Víctor Ortega?

Alguien que valora muchísimo el fondo de las personas. Trato de dar mucho valor a mi palabra y ser siempre fiel a mis valores, soy de ésos que si algo no se ha hecho de forma correcta no puede dormir por las noches hasta el punto de a veces tener un pequeño TOC en que todo esté perfecto. Generalmente trato de rodearme de gente buena, que valore más a las personas y menos a las cosas. Me considero muy poco materialista: si por mí fuera no gastaría en comprar cosas materiales salvo aquello de pura necesidad, en cambio a la hora de vivir la vida no me importa dedicarme en tiempo y dinero a lo que haga falta.

¿Cuál ha sido su trayectoria?

Desde crío sabía que la sanidad iba a ser lo mío. Entré en Odontología y en el primer año me cautivó y encontré en la cirugía oral una especialidad que me fascinaba. Durante los años de carrera, trabajé los veranos y tiempos libres en una clínica dental cerca de mi casa. Un profesor en 5º de carrera me propuso si quería trabajar en urgencias nocturnas haciendo guardias y fines de semana mientras me sacaba el ultimo año, y acepté sin dudarlo. Allí aprendí y gane un temple increíble.

Tuve la gran suerte de ingresar en la especialidad de cirugía gracias al apoyo de mis profesores. Una vez comencé el máster y la especialidad no fue sencillo: compaginaba la formación con trabajo en una clínica. El que algo quiere, algo le cuesta. Durante esta especialidad el director del máster me propuso si quería investigar con él, y eso fue uno de los grandes aciertos de mi vida, ya que se convirtió en mi mentor y grandísimo amigo.

Tras terminar mi formación de especialista, me llamaron de la universidad por si quería impartir clases. Tenia que ser en inglés, pero no era problema: como siempre, me lancé. Y mientras daba mis clases y trabajaba como cirujano, decidí realizar mi doctorado. Fueron muchos años de esfuerzo, pero mereció la pena.

'Uno nunca olvida cuando le devuelve la sonrisa a un paciente y a éste se le escapan las lágrimas'. Foto: Cedida

 

¿Cuál ha sido su mayor reto?

Mi clínica, sin duda: la he criado y alimentado desde cero, sin ayuda. Al principio no podía permitirme un local en el barrio de Salamanca, así que busque un cuartito en una clínica oftalmológica, pagando mi alquiler y compartiendo la sala de espera. Miguita a miguita fui ganando clientela, haciendo las cosas como siempre he creído que debían hacerse y priorizando la honradez por encima de cualquier otra cosa. Al poco tiempo mi agenda estaba llena y los oftalmólogos se querían jubilar, así que di el gran salto: cogí el local entero y lo reformé. Al principio me dio mucho miedo, pero he de decir que me estaba rodeando de un equipo increíble, y doy gracias por ello. Encontré a Patricia, mi mano derecha y todo lo que se puede pedir como profesional: no sé qué haría sin ella.

¿Qué es lo que más le motiva?

La recompensa que más valoro en mi trabajo viene de los pacientes, cuando están agradecidos y lo muestran: uno nunca olvida cuando le devuelve la sonrisa a un paciente y a éste se le escapan las lágrimas al verse o cuando te escriben por WhatsApp y te mandan una foto comiéndose un chuletón con la familia.

También motiva muchísimo cuando un paciente con pánico al dentista comienza a confiar en ti, poco a poco te vas ganando su confianza y al tiempo vas construyendo un vínculo muy fuerte. Esa confianza te llena de orgullo.

¿Proyecto en el que participa actualmente?

Estoy enfocado en mi clínica al 100%, actualizando y adquiriendo sistemas de escaneados de boca para evolucionar a una odontología digital que alcance metas que hace unos años serían imposibles. Creo que no debo quitar la mirada de mi negocio: queda mucho desarrollo y aún son muchos los cambios que puedo aportar.

'Actualmente estoy enfocado en mi clínica al 100%'. Foto: Cedida

 

Propósitos a futuro, u otras intenciones.

Estamos organizado para el verano próximo un viaje de voluntariado, para educar en países como Kenia, enseñar a los más pequeños técnicas de higiene y formar odontólogos y auxiliar en los poblados para que puedan solucionar problemas que ahora mismo son imposibles. Creo mucho más en la formación de profesionales en esas zonas que en ir a tratar pacientes y luego volver a nuestro mundo mucho más desarrollado.

Para terminar, ¿cómo es su relación con nuestro distrito?

Desde que llegué al barrio me encontré con un ritmo frenético, al principio casi estresante: todo el mundo trabajando, yendo y viniendo a toda velocidad, todos trabajando y parando solo minutos para descansar o venir a consultar. Al tiempo de estar aquí comencé a conocer a la población que vivía en la zona, gente mucho más tranquila que disfruta de su periódico y su cafecito en la terraza del bar. Al final aprendí a disfrutar los dos extremos de este barrio, las mañanas calmadas y sosegadas y el mediodía frenético.

Los bares, comercios y farmacias de la zona me han apoyado con mi negocio y yo he intentado contribuir para que ellos también crezcan. Creo que el futuro está en fortalecer el pequeño negocio y alejarnos de las grandes infraestructuras. Es una labor de todos, en la que si estamos a una podremos recuperar lo que tanto tiempo nos costó conseguir y tan rápido está desapareciendo con los macrocentros comerciales y megafranquicias.


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