40º aniversario del Dolmen de Dalí

Hace 40 años que Dalí regaló un conjunto escultórico, único en el mundo, a la ciudad de Madrid. Desde la Asociación Vecinal Goya-Dalí, junto a la Plataforma Ciudadana del Distrito de Salamanca, hemos querido homenajear y poner en valor esta obra de arte que durante 40 años nos ha acompañado en este Distrito Salamanca. Tenemos previsto llevar a cabo una serie de actos y acciones que esperamos sean del agrado de las vecinas y los vecinos tanto del barrio de Goya como de todo el Distrito.

Hemos iniciado el pasado día 13 de febrero este aniversario con la apertura de una cápsula del tiempo, que abriremos dentro de diez años, y la lectura del manifiesto por el arte público, que reproducimos a continuación.

Manifiesto por el arte público

El arte ha transformado su lenguaje y sus objetivos numerosas veces a lo largo de la historia. Con la llegada del denominado Arte Público, pasó de ser un instrumento de poder a embellecer el espacio: de ser una práctica social a un campo de batalla estético e ideológico. El paradigma ha cambiado radicalmente: hoy es arte para lo público, con lo público y sobre lo público.

Decía el artista iraní Siah Armajani, pionero del movimiento denominado Arte Público de fines de los años setenta: “El arte público no trata de uno mismo, sino de los demás. No se ocupa de gustos personales, sino de necesidades colectivas. No alimenta el mito del artista, sino que cultiva el sentido cívico”.

Su objetivo social es recuperar ese sentido cívico, concienciar sobre el valor del espacio público y el papel de la ciudadanía ante el hecho artístico. Democratiza el arte, desmitificándolo y acercándolo a la gente.

Hoy nos reunimos ante el Dolmen de Dalí, obra de bronce y piedra, que durante 40 años ha habitado este espacio compartido. No es un monumento estático, sino un testigo activo que nos interroga: ¿qué lugar ocupa el arte público en lo cotidiano?

Este aniversario nos brinda la oportunidad de reivindicar el arte público, no como un lujo para pocos, ni un adorno cuando sobra presupuesto, sino como el aliento que anima la piedra fría, el pulso que convierte una esquina en un encuentro y una plaza en un foro.

Es un bien común, es un derecho, no es un privilegio encerrado. Por eso, saquemos y reconozcamos el arte en las calles, en las plazas, en los parques…

La democratización del arte es el diálogo necesario con la comunidad, es un acto puro de democracia cultural.

Y en este aniversario, queremos reivindicar también la figura del artista no como un genio aislado, sino como el ciudadano que, con su obra, fortalece el tejido social. Por ello, hoy hacemos un llamamiento a:

— Defender nuestro patrimonio artístico público como un bien esencial y vivo.

— Exigir que la creación artística ocupe un lugar prioritario en la planificación urbana.

— Incorporar la voz de los artistas en los nuevos espacios, porque una ciudad sin arte es una ciudad sin alma.

— No olvidar que el arte público es el espejo colectivo donde definimos la ciudad que queremos habitar.

Que el espíritu transgresor y visionario de Dalí, materializado aquí hace 40 años, nos inspire a reclamar más belleza, más riesgo y más poesía en lo común, así como una mayor protección para esta obra universal.

¡Larga vida al Dolmen de Dalí y larga vida al arte público!


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