Madridmorfosis: ‘grandes soluciones’ a problemas inexistentes
ENRIQUE ASTIZ BLANCO AFECTADOSM30, 21 de febrero de 2026
Crónicas de la losa (IX)
Uno de los objetivos que nos hemos planteado en la plataforma AfectadosM30 es averiguar a quién beneficia la construcción de la losa de Ventas. Queremos entender el porqué de un proyecto tan desatinado, las razones que justifiquen una intervención tan desmesurada y con tan poco retorno.
A medida que avanza, vemos que el precio de la vivienda y del alquiler en las zonas afectadas ha subido muy por encima de la media de la ciudad: gentrificación verde de manual. Constatamos también que se justifica como la gran solución a un problema que no existe: la comunicación peatonal entre los distritos ya está cubierta con los seis puentes y pasarelas existentes. Confirmamos con tristeza que la loca inversión afecta de forma directa a la solución de las necesidades reales de los distritos: los 94 millones que pagamos de nuestros impuestos por una superficie un poco mayor que un campo de fútbol se detraen de otras partidas. Y nos quedamos de piedra cuando el alcalde dice que “en vez de” ese tráfico insoportable (16 carriles por los que pasan 1.400.000 coches diarios) tendremos un parque y que eso contribuye al bienestar ciudadano y redunda en la sostenibilidad de la ciudad. Sabemos que ese tráfico va a seguir ahí, pero “escondido” bajo una losa de hormigón. La contaminación acústica que genera el tráfico rodado, insufrible a día de hoy, se reconcentrará y generará resonancias que lo harán aún peor, y la contaminación del aire continuará siendo, en el mejor de los casos, la misma. Todos estos aspectos son muy gráficos y saltan a la vista en un somero análisis de la documentación del proyecto.

Pero hay otro factor muy relevante y del que tenemos dudas razonables de que se haya tenido en cuenta antes de dar vía libre al proyecto. Nos referimos a la huella de carbono que esta infraestructura va a dejar como legado a las próximas generaciones. Esta cuestión del CO2 es un punto clave incluido en su programa electoral (puntos 99, 100 y 101), donde se habla de compensar “con medidas reales la huella de carbono que produce el turismo a través de la tecnología”, de desarrollar “una herramienta para mejorar las emisiones de gases de efecto invernadero en los distritos” y de establecer “un nuevo instrumento de evaluación para simular el impacto de las emisiones contaminantes”. Palabras muy rimbombantes pero vacías, que creemos importante poner negro sobre blanco con datos para ayudar al vecindario a crearse una opinión informada.
El proyecto, según ha difundido el propio Ayuntamiento, contempla la implantación de 110.000 Tm de hormigón, que como sabemos se fabrica a partir del cemento. Según el Observatorio de la Sostenibilidad la industria cementera representa el 13% de las emisiones globales, lo que la sitúa en el cuarto lugar entre las más contaminantes. En términos de CO2, la fabricación de la losa significa la emisión de 18.800 Tm, equivalente a 27.250 viajes de ida y vuelta en avión entre Madrid y Nueva York o a las emisiones anuales de 3.357 españoles. Dejamos fuera de este cálculo las emisiones generadas por los camiones de gran tonelaje que transportan los pilares, fabricados fuera de la CM. Los expertos nos dicen que un árbol, dependiendo de la edad, la especie y el estado del propio ejemplar, absorbe entre 35 y 150 kg de CO2 al año. La propuesta contempla la plantación de 960 árboles. En un cálculo rápido vemos que el saldo ecológico de la operación es realmente desastroso. Poniéndolo en números, tardamos más de dos siglos en equilibrar la huella de carbono. Si lo quisiéramos hacer en menos tiempo, se necesitaría plantar alrededor de 750.000 nuevos árboles, lo que representa dos veces la Casa de Campo o 50 veces el Parque de El Retiro. Cifras muy locas, ¿no?
Por el contrario, existe otra posibilidad que no se ha barajado desde el Ayuntamiento que es mucho más barata y sin impacto negativo en la sociología urbana, una verdadera “Madridmorfosis”. Hablamos del Corredor Verde del Este que, arrancando desde la misma plaza de toros de Ventas, y a través del arrasado Parque de Sancho Dávila, sigue por el parque histórico de la Fuente del Berro, el pinar de La Elipa, la Cuña Verde de O’Donnell, el parque forestal de la Fuente Carrantona, el parque forestal de Vicálvaro y el Parque de la Vicalvarada, llegando hasta las Lagunas de Ambroz. Desde la plataforma AfectadosM30 hemos realizado marchas a pie recorriendo dicho itinerario y podemos afirmar que, con poco coste y escasa intervención, es posible crear este corredor que supondría un verdadero pulmón verde para la ciudad.
Ésta sí es una propuesta de transformación de la ciudad, esto sí que sería una verdadera metamorfosis de Madrid. Esta acción fomentaría la biodiversidad y caminaría en la línea de hacer de nuestra ciudad un entorno más amigable para la ciudadanía. Esto sí que vertebraría distintos distritos de la ciudad y también significaría una mejor gestión de los recursos económicos eliminando el negocio privado y acercando el objetivo de conseguir una ciudad más verde y habitable.
