HISTORIAS DEL DISTRITO. Low
MIGUEL ROMERO MEMBRIVES, 22 de septiembre de 2026
La otra noche soñé con los viejos bulevares de nuestro distrito. Hallábame errático y solitario por Príncipe de Vergara (desapareció en 1972). A lo lejos vi una figura que estaba examinando las calles y alrededores como si estuviera perdido. Al verme, se quedó quieto. No me había dado cuenta, pero yo también lo estaba…

Calle del Príncipe de Vergara
Decidí proseguir mi camino y él entonces hizo lo mismo, y se subía hacia mí como una especie de reflejo. Los movimientos, las pausas y cierta cautela me pareció que se asemejaban pasmosamente a los míos.
Sin embargo, aquel otro posible yo no se parecía a mí ni en las vestiduras (sobrias, formales pero elegantes) ni en su complexión. Quizás, más que su porte o actitud, me inquietaba aquella imitación exacta.
Era alto (tan alto como yo), delgado, complexión esbelta pero que transmitía cierta fragilidad, rostro moreno, pelo castaño oscuro peinado hacia atrás, y cuando estuvo cerca pude advertir que sus ojos eran oscuros y penetrantes y disponía de unas orejas prominentes.
Creo que ambos estábamos igualmente sorprendidos. Él porque no estaba en su lugar habitual y yo porque me encontraba ante el mismísimo Franz Kafka.
Comenzó a hablar él, y adiviné que era alemán. Pero me da igual, no tengo idea alguna. Cuando advirtió que no me enteraba, pasó a hablar en francés y me pareció entender sin tener muchos conocimientos que su intención era preguntarme dónde estaba, pero claro, esto eran intuiciones mías.
Y como ocurre en los sueños, pasé a entenderle. Me comentó que desconocía cómo había llegado a donde estábamos, y me transmitió su inquietud dado que no le gustaban los bulevares y la configuración del Distrito le resultaba incómoda (“estas calles rectas, anchas y paralelas me parecen artificiales”). En su voz clara pero suave note mucha calma, pero también timidez.
Me comentó que tenía un fuerte dolor de cabeza, y de repente una gran grieta alargada y estrecha se abrió ante él mientras estaba en su oficina. La traspasó a pesar de reconocerme que no era muy dado en salir de su rutina.
Mientras me comentaba esto percibí una música que me resultaba familiar. Miré hacia arriba buscando su origen y encontré las caras de algunos lectores de DSalamanca extrañados leyendo estas líneas. Sus enormes rostros eran descomunales, y yo me sentí como un pez en un acuario.
Sonaba como cuando uno está sumergido en el agua y escucha fuera de ella algo… Era Subterraneans de David Bowie (con el inconfundible sintetizador de Brian Eno…): “Share bride failing star / Care-line, care-line / Care-line, care-line riding me”.
Miré al gran Franz y le propuse recorrer el barrio para enseñarle unos lugares curiosos. Lo note algo más tranquilo (quizás Bowie y Eno lo habían logrado, pero no me comentó nada si él también lo sentía), así que encaminamos nuestros pasos al pasaje de Carlos III (Goya, 5-7).

Plano y fotografía del pasaje de Carlos III (Goya, 5-7)

Recorrimos la obra de Gutiérrez Soto, y Kafka me comentó que aquello le recordaba unas galerías que conocía en su ciudad (Praga): el palacio Koruna, el palacio Adria y el “bazar” del palacio Lucerna…
De allí pasamos a la pequeña y humilde galería o pasaje de Hermosilla (Hermosilla, 101). Escuchamos en El Avión, cerca de allí, y le presenté al gran César Martínez en un breve receso mientras tocaba el piano.

Imagen de detalle del edificio Eurocis (María de Molina, Núñez de Balboa, General Oráa, Castelló)
Terminamos en el edificio Eurocis (de 1980) (María de Molina, Núñez de Balboa, General Oráa, Castelló). Aquí Kafka se quedó sorprendido con el que atraviesa la inmensa mole desde General Oraá a María de Molina. En este sueño la cascada aún seguía bajando por una pared…
Siempre me pareció un espacio liminal o fuera de la realidad. Miguel de Oriol, su arquitecto, consiguió con esa carencia de ventanas al exterior, la repetición de elementos estructurales, acabados homogéneos, algo inquietante.

