HISTORIAS DEL DISTRITO. Carlos de Luque López
MIGUEL ROMERO MEMBRIVES, 16 de octubre de 2026
El arquitecto Carlos de Luque López (Murcia, 23/04/1870 – Madrid, 1905) fue uno de los introductores del estilo modernista en nuestra ciudad (Centro, Chamberí, Tetuán) y muy especialmente en nuestro distrito.
En plena Gran Vía se encargó de la fachada norte del Oratorio del Caballero de Gracia (Gran Vía, 17).
Si recuerdan, el tramo que va de Alcalá a Montera se construyó entre 1910-1915, por lo que era necesario alinear el Oratorio (1912-1917) y crear una fachada acorde a la nueva (y gran) vía que, curiosamente, entonces se denominó Conde de Peñalver.
En nuestro distrito participó en el denominado “Madrid Moderno”, es la vivienda de Diego de la Viña (1904), denominada “Villa Diego” (ya desaparecida, estaba situada entre Cardenal Belluga con Londres).
También es artífice de edificios residenciales como los realizados para Francisco del Río (1919); es ese edificio achaflanado (Duque de Sesto, 2 / Antonio de Acuña, 9) que pueden encontrar en el barrio de Goya, también en el Distrito.
Este aún sigue en pie y es un edificio precioso donde, según palabras del propio Luque, “el decorado se ejecuta con ladrillo al descubierto, piedra artificial y cerámica...”.
Si observan los magníficos azulejos de Juan Ruiz de Luna verán que dan movimiento al edificio y comprobarán que aparecen veneras, animales fantásticos, seres alados, cálices, cabezas de distintos personajes, medallones, guirnaldas florales.
También siguen en pie las casas denominadas Bernardino Matarranz – Carlos Pérez Olarté (Hermosilla, 113-115) y su casa estudio (Hermosilla, 111, en aquel momento el 93).

Torrijos, con la iglesia de Ntra. Sra. de la Concepción del Rosario al fondo a la derecha
El principal motivo del artículo es recordar el colegio e iglesia dominica de Nuestra Señora de la Concepción del Rosario de Filipinas (entonces Torrijos, hoy Conde de Peñalver, 40).

Esquela de Águeda de Martorell
La benefactora del proyecto fue Águeda Martorell y Fivaller, marquesa de la Lapilla y de Monesterio. El 22/06/1912 se colocaba su primera piedra sobre un solar de 32.000 pies.
La obra seria ejecutada por los contratistas Basanta y Morcillo bajo la dirección y con arreglo al proyecto del “reputado” arquitecto [La Construcción Moderna (30/06/1912)] que ya había sido artífice del reformatorio Príncipe Alfonso en Carabanchel y una nueva sala de operaciones del Hospital de la Princesa (aún sito en Alberto Aguilera).
Se accedía al recinto por una verja (obra de la forja de talleres Francisco Torrás, situados en la calle Maldonado y las oficinas estaban en el 76 de Torrijos) donde se encontraban los escudos Centurión y Monesterio. En su puerta se representaba un calvario formado por dos cruces pequeñas en los lados y una central que estaba enmarcada entre dos ángeles.
El edificio principal y más llamativo era la iglesia. Un edificio de 41 metros de longitud, 19 de ancho y 20 de alto. Estaría dotado con una torre de 51 metros de alta. El templo contaba con tres niveles y tres naves con bóvedas de arista ojivales y arcos diagonales. Tenía un atrio presidido por la estatua de San Pablo. Después le precedían las figuras de los cuatro evangelistas y un pórtico artístico.

Colegio e iglesia de Ntra. Sra. de la Concepción del Rosario
En el interior se usaron piedra caliza artificial de Sres. Oliver y Compañía (San Bernardo, 100) y mármoles: blancos, crema, beige claro (de Almorqui); amarillento gris y azulados (Novelda) y dorados (Salamanca) de los talleres D. Alejandro Estrada (Jorge Juan, 31 y 33).
Se instalaron altares situados a ambos lados en las capillas, balaustradas, y un púlpito. Contaba con una cripta con panteones portentosos. Arriba, en el coro, había un órgano de la prestigiosa casa Ricardo Rodríguez (con la oficina en Ventura de la Vega, 3, pero los talleres en la avenida de la Plaza de Toros 17, que no era otra que la de Fuente del Berro) instalado de tal manera que no ocultara tracerías y vidrieras del rosetón.

Iglesia de Ntra. Sra. de la Concepción del Rosario: tímpano de la puerta principal (arriba) y rosetón y órgano (abajo.)

Eran de aprecio las vidrieras Maumejean (paseo de la Castellana, 76) con colores y líneas similares a otros del XV que representaban los 15 misterios del Rosario. Y en la torre, cresterías de plomo acondicionadas por el fontanero (¡) Ramón Gómez.
Sin duda, era un edificio singular que ya no podremos disfrutar (derruido en 1967) y del que quedan escasas imágenes. Hoy en su lugar esta la obra brutalista (1967–1970) del arquitecto Cecilio Sánchez-Robles Tarín, siguiendo patrones establecidos por Le Corbusier (por ejemplo, el proyecto de la Asamblea del Congreso de Chadigarh). Requirió algunas reformas efectuadas por Manuel Mateo Sanz (1989).
Muchos arquitectos prefieren esta obra a la de Carlos de Luque. Deseo que usted opine y que en la edición digital aporte su opinión e incluso mejor sus recuerdos.
