• domingo , 19 agosto 2018

¿Violar en España sale prácticamente gratis?

OPINIÓN. Mayo 2018.

El jueves 26 de abril conocíamos la sentencia emitida por la Audiencia Provincial de Navarra sobre la agresión cometida por cinco hombres integrantes de la denominada banda “La Manada” a una joven de 18 años en las fiestas de San Fermín en Pamplona, en el año 2016.

La mayoría de la sociedad de nuestro país, o por lo menos una gran mayoría, nos hemos quedado conmocionados al conocer la sentencia. Según el dictamen, la joven fue sometida a abusos sexuales sin su consentimiento, pero no hubo violación o agresión sexual, puesto que según estas personas no existió “violencia”.

Nos queda claro con la lectura de los hechos probados de la sentencia que dos de los tres magistrados creen a la víctima. La cuestión se centra en si existe violación o no. Después de esta sentencia muchas mujeres y hombres de bien estamos francamente indignados, puesto que no nos explicamos cómo es posible que no adviertan la violencia a la que esta joven fue sometida mediante humillaciones, mal trato e imposición de actos sexuales.

Al parecer, los únicos delitos donde las victimas deben acreditar ciertos niveles de resistencia para conseguir justicia son los de tipo sexual. Mientras que en otros delitos se aconseja no resistirse, por ejemplo en un robo, en lo concerniente a una violación es la víctima quien debe demostrar cuánto y hasta dónde se resistió.

Analizando lo acaecido, creo que es necesario primeramente formar y sensibilizar en perspectiva de género a las personas administradoras de justicia en nuestro país, y por otra parte revisar y cambiar el Código Penal de 1995, que elimina la calificación de violación y establece unos parámetros confusos para comprender la violencia.

En definitiva, al igual que hay eliminar el machismo inmerso en las familias, en las escuelas, universidades, medios de comunicación, la política, etc., hay que hacerlo en la legislación y en el poder judicial.

Con este veredicto, la victima tiene que sentirse denigrada, hundida y deprimida. Por eso muchas mujeres y algunos hombres hemos salido a la calle a decirle que no solo la creemos, sino que no estamos de acuerdo con el dictamen, porque fue una violación.

 

Carmen Castañón Blanco

Presidenta de la Asociación XXI en Igualdad

 

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