• lunes , 17 diciembre 2018

Un rey de armas, en el barrio de Recoletos

CARLOS RODRÍGUEZ EGUÍA. Noviembre 2018.

Gonzalo Lavín del Noval (1885-1969) fue hijo póstumo del segundo oficial del mercante Gijón, hundido en aguas gallegas. Rey de armas y juez de armas de la Orden de San Lorenzo, nació en Sevilla y era oriundo de Cantabria, de donde proceden las diferentes casas del linaje Lavín, fundadas por hidalgos. Perteneció al Centro de Estudios Montañeses y vivió hasta su fallecimiento en el número 23 de la calle de Villanueva, en el barrio de Recoletos. Fue nombrado rey de armas por Alfonso XIII. Nombramiento suspendido en 1931 y renovado en 1948.

Reyes de armas han existido desde la Edad Media. Eran funcionarios públicos, encargados del registro de blasones y de que se cumplieran las leyes de la heráldica. En su evolución, llegaron a denominarse “cronista rey de armas”, título que ostentaba Lavín del Noval, con las  funciones y prerrogativas derivadas de los cambios efectuados en 1915.

El último rey de armas acreditado ante el Ministerio de Justicia falleció en 2005. En nombre del rey y con el visto bueno del Gobierno, podía registrar nuevas armas, como ocurre también en otros países con monarcas: Gran Bretaña, Holanda y Suecia. Aunque ha desaparecido legalmente la figura del rey de armas, los heraldistas están capacitados para diseñar nuevas armas, de modo que cualquiera pueda tener un escudo con las armas que reflejen cualquier apellido. No es necesario pertenecer a la nobleza.

Lavín del Noval usó las armas de Trasmiera de las casas de Pontones: un campo de plata, una banda de sinople, cargada de tres armiños de plata y acompañada de dos flores de lis de azur, una a cada lado; bordadura de gules, con ocho sotueres de oro.

Eran encargados del registro de blasones y de que se cumplieran las leyes de la heráldica

El 5 de mayo de este año se celebró la investidura del Gran Maestre de la Orden de San Lázaro en la persona de Francisco Joaquín de Borbón y Van Hardenberg, descendiente de los grandes maestres de la institución, a la que también pertenecía Lavín del Noval y cuya característica es la labor humanitaria que desarrolla. Los actos de la investidura tuvieron lugar en los números 112 y 139 de Claudio Coello.

Gonzalo Lavín Martínez (1915-1995), hijo de Lavín del Noval, no se dedicó a la heráldica, sino al deporte, entre otras actividades, contribuyendo a la expansión del golf, desde su domicilio en Villanueva 23, en un principio. Pero ésta es otra historia.

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