Infotostón
ROBERTO BLANCO TOMÁS, 10 de junio de 2026
Definamos el fenómeno con mayor precisión: en la actualidad, cuando acudes a un medio de comunicación con el propósito de informarte de lo acontecido en las últimas horas, lo que te encuentras es un batiburrillo de “noticias” basadas en declaraciones de políticos sobre cualquier cosa (las noticias son acciones, no simples declaraciones, salvo que concurran otros elementos que las conviertan en noticia), insultos y descalificaciones cruzadas de esos mismos políticos por cualquier motivo, información de detalle y morbo sobre juicios por corrupción y similares (cuando lo único importante de un juicio es el veredicto y, en su caso, la condena; el resto, para el tribunal que lo juzga. De hecho, una mayor cobertura perjudica a la justicia) y lo más habitual tertulianos compartiendo con nosotros sus “certerísimos” comentarios sobre todo ello y sobre todo en general.
El problema, como decía, viene de lejos y tiene a mi juicio varias causas. Por un lado, la deriva del debate político, cada vez más orientado al “y tú más” y a señalar al banco de enfrente en lugar de a tratar cuestiones importantes para la vida de la gente (y que por su complejidad, léase “escasa rentabilidad electoral”, o por chocar con los intereses del gran capital, que es quien manda realmente, a esa misma clase política no le interesa su debate). Por otro lado, la deriva de las audiencias, que para sus ratos libres prefieren el entretenimiento embobante antes que la información y su desarrollo profundo, lo que además resulta de encaje excelente con la estrategia de “pan y circo” de los que deciden. Sin olvidar el aumento de la oferta, que sobre todo con la extensión de internet ha superado el modelo cíclico de las redacciones (por ejemplo diario en el caso de la prensa escrita o dividido en las diferentes ediciones para los telediarios) por el de “redacción abierta 24 horas”, que hay que ir alimentando de noticias constantemente, aunque no se tengan y haya que presentar hasta lo más anodino como “noticia de última hora”.
Todo ello ha resultado en el auge del “infotainment”, palabro híbrido anglosajón entre “information” y “entertainment” que aquí podríamos traducir como “infoentretenimiento”. Centrándonos en la tele, medio a través del que se “informa” la mayoría de la población, la idea (importada de la TV estadounidense) que en un momento dado cundió en las cadenas es que los telediarios tradicionales son aburridos y es necesario presentar la información como algo más atractivo para “enganchar” a la audiencia. Esto ha tenido como consecuencia grandes cambios. Para empezar, si antaño el periodista debía ser discreto, pues lo importante no era quién es sino lo que cuenta, ahora se convierte en protagonista, sobreactúa y opina abiertamente. En paralelo, todo un abanico de nuevos formatos: programas que mezclan humor e información, programas de sketches y comentario de lo que corre por la red, shows nocturnos con presentadores de gran personalidad… y los debates de actualidad política, omnipresentes y lejos de la sobriedad que los caracterizaba hace décadas. Ahora generalmente se rigen por las reglas de programas como Tómbola y similares, trufados de gritos, exabruptos, gente que no se deja hablar, repitiendo una y otra vez lo mismo y con un nivel bajísimo. Por cierto, no deja de resultar curioso que los modos y maneras de un género, el del “corazón”, que nunca se consideró periodismo (por dar categoría de noticia al rumor, no contrastar la información, inventarse noticias y tratar temas sin interés público), ahora haya contaminado totalmente al presunto “periodismo de verdad”.
En cuanto a los telediarios, de momento siguen existiendo, pero su agenda está casi totalmente volcada en lo que denomino “la politi-kk”: políticos hablando, políticos insultándose, el juicio tal, el caso cual o el primo tal del político Pascual que le han contratado de sereno en tal pueblo… Cada vez más basurilla poco interesante y cada vez menos noticias sobre temas internacionales (a no ser que gente como Trump o Netanyahu la haya liado muy gorda), sociales, culturales… En resumen, cada vez estamos menos informados porque nos entretienen con tontás… Pero claro, imagino que ésa es la intención.
