Depredadores

Año nuevo y panorama internacional nuevo, que en realidad es el mismo pero ya a lo bestia. Me refiero, claro, a “la última” de Trump: cansado de matar pescadores en el Caribe y de ejercer la piratería con los petroleros ajenos recuperando una práctica que llevaba varios siglos demodé en ese mismo mar, decidió subir la apuesta bombardeando Venezuela y secuestrando al presidente Maduro y también a su mujer (técnicas de la mafia, ya saben), lo que hizo después de asesinar a sus guardaespaldas, 32 ciudadanos cubanos. El día anterior amenazaba a Irán con una intervención militar, no se sabe si para despistar o porque este tipo ya lo “arregla” todo de esa guisa.

Así pues, la más reciente actuación del presidente norteamericano suma a su haber una nueva agresión militar (sin provocación o ataque previo por parte del agredido, sin declaración de guerra y sin ningún tipo de mandato internacional), una nueva injerencia política, varias decenas de asesinatos y dos secuestros (de un jefe de Estado y de Gobierno y su esposa, en concreto). Un palmarés delictivo sorprendente si no fuera porque todo lo que ya llevaba acumulado le hacía sobrado acreedor del Nobel de la Satrapía. Aprovecho para animar encarecidamente al Comité Noruego del Nobel a instituir dicha categoría este mismo año, para que así puedan destinar el de la Paz a quien realmente lo merezca.

Hablando del diablo, para sorpresa la que se ha llevado María Corina Machado y su entorno, que ya se veían teletransportados a la presidencia de Venezuela por “papá Trump” y que han recibido el desengaño de sus vidas cuando éste les ha dicho que como no tienen el suficiente apoyo en el país, pues que ya se encarga él solito de gobernarlo y que se aparten, que le quitan el sol; el zasca se ha oído hasta en la Puerta del ídem, oigan. Y es que el presidente de una multinacional no tiene amigos, solo competencia que debe ser suprimida. ¿Qué pensaban? ¿Que a Trump I el Naranja le interesa el pueblo venezolano o la democracia? No, queridos: esto solo va de petróleo y minerales, como el presidente del mundo ha dejado bien claro. Petróleo y minerales que considera propiedad de EE UU por obra y gracia de las multinacionales que antaño los expoliaban, que cree firmemente que le fueron arrebatados y que ahora se va a asegurar personalmente de que tal cosa no vuelva a ocurrir.

Pero ya digo: no debería sorprendernos. EE UU siempre ha sido una nación depredadora, y el presidente Trump solo es la versión exagerada y circense de ello. Recordemos que “la tierra de los libres y el hogar de los valientes” se forjó mediante el robo de tierras y genocidio de las diferentes tribus de nativos americanos que las poblaban. En cuanto a otros países, en 1823 formuló la Doctrina Monroe para reservarse la exclusiva en todo el Hemisferio Occidental, considerando el resto del continente americano como su “patio trasero”. Tras la guerra mexicano-estadounidense (1846-1848), mediante el Tratado de Guadalupe Hidalgo, México hubo de cederle aproximadamente 2,3 millones de kilómetros cuadrados (el 55% de su territorio original). En 1898, se las apañó para inventarse un casus belli con España para poder, tras unos meses de hostilidades, disponer a voluntad de los últimos pedazos de su imperio…

En fin, la lista de intervenciones militares de EE UU en el extranjero es constante a lo largo de su historia. Por resumir, desde la II Guerra Mundial ha atacado, bombardeado o “intervenido” en las dos Coreas, China, Puerto Rico, Guatemala, Indonesia, Tailandia, Líbano, Cuba, Vietnam, Laos, Camboya, República Dominicana, el Congo, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Granada, el Líbano, Chad, Libia, Irán, Panamá, Irak, Kuwait, Bosnia, Sudán, Afganistán, Yugoslavia, Yemen, Pakistán, Somalia, Siria y ahora Venezuela (y seguro que me dejo alguno, por no hablar de todos los golpes de Estado que ha patrocinado). Ya digo: si a alguien le sorprende esto de Venezuela, tiene que leer más historia.

Y esto no acaba aquí: el “amigo” americano acaba de insistir de nuevo en que quiere Groenlandia, y ya sabemos cómo intenta conseguir las cosas ahora esta gente, así que si alguno de los Gobiernos europeos sigue considerando a EE UU como un aliado se lo debería ir mirando rapidito, por su propio bien. Y por cierto, si ya no podemos considerar a dicho país aliado nuestro, entiendo que una de las primeras cosas que habría que hacer es irles echando de las bases que tienen en nuestros países. En buena lógica, opino.


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