Verano, sol y… ¿picores?

HOSPITAL Nª Sª DEL ROSARIO. Junio 2017.

Alrededor de una quinta parte de la población puede padecer a lo largo de su vida la mal llamada “alergia solar”. La época de más radiación ultravioleta es la primavera y el verano, y más en nuestro país, por lo que las patologías cutáneas relacionadas con el sol se manifiestan y agravan en estos meses.

Esta “alergia solar” en realidad se trata de la fotodermatosis más frecuente relacionada con la exposición al sol. Su verdadero nombre es “Erupción Polimorfa Solar” (EPS), pues sucede tras exponerse al sol, y se mal llama “alergia” porque sus síntomas recuerdan a una reacción alérgica. Los más frecuentes son dolor, enrojecimiento, erupción y mucho picor. Es recurrente tras la exposición a la radiación ultravioleta UVA y UVB, y puede aparecer nada más tomar el sol o a los pocos días.

Afecta más a mujeres entre 20 y 30 años, de piel clara, y fundamentalmente al escote, brazos, antebrazos y pies, siendo menos frecuente en cara y manos, quizás porque esta piel está ya más acostumbrada a recibir luz ultravioleta. Aparece sobre todo en primavera y verano, y curiosamente es menos frecuente en agosto. Puede desencadenarla incluso la radiación UV a través del cristal.

El diagnóstico es únicamente clínico y lo realiza un especialista en Dermatología. Hay un sencillo método de diagnóstico utilizando la foto-provocación que consiste en radiar una pequeña zona de la piel con rayos UVA, y si el paciente padece EPS se reproducirán los síntomas ya descritos. Hay que hacer diagnóstico diferencial con otras fotodermatosis, toxicodermias, enfermedades sistémicas como lupus o metabólicas como las porfirias. En la historia clínica del paciente hay que descartar el uso de cosméticos o fragancias que puedan irritar la piel al contacto con el sol.

Más importante que el tratamiento es la prevención, y lo primero es evitar la exposición. Bajo supervisión dermatológica se puede usar la fototerapia de desensibilización. Evitar el uso de perfumes y cosméticos cuando se va a estar expuesto. Y lo más importante es una buena fotoprotección mediante filtros de suficiente potencia, así como suplementos vía oral de betacarotenos y vitaminas que aumentan la capacidad de la persona para metabolizar los radicales libres y aumentan la síntesis de melanina que absorbe la luz y evita que el sol acceda a capas profundas. La toma de estos fotoprotectores orales debe iniciarse desde pronto: marzo o abril.

El tratamiento de los síntomas agudos consiste en la toma de antihistamínicos vía oral para disminuir el picor y cremas de esteroides para disminuir la inflamación, dolor y enrojecimiento.

 

Dra. Ana Álvarez-Vieitez

Dermatóloga del Hospital Nuestra Señora del Rosario

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