Tratamiento quirúrgico de la enfermedad de Parkinson

En la enfermedad de Parkinson se dan dos síntomas aparentemente antagónicos y que fueron magistralmente descritos por Parkinson, al definirla como “parálisis agitante”: temblor y rigidez.

Los avances neurológicos en su tratamiento médico son continuos, y están logrando controlar la enfermedad, a la vez que dar más calidad de vida al paciente. De igual forma, la neurocirugía ha evolucionado extraordinariamente en sus conocimientos, tecnología y técnica quirúrgica. Esto se aprecia de forma muy especial en el tratamiento quirúrgico de la enfermedad de Parkinson.

A pesar de los avances, hay un grupo de pacientes que, o no responden suficientemente, o podrían precisar una actuación quirúrgica para que el tratamiento pueda seguir actuando correctamente, sin necesidad de dosis que provoquen graves efectos colaterales. La intervención consiste en implantar un electrodo en uno de los núcleos profundos cerebrales implicados en esta enfermedad. El electrodo se conecta a un estimulador, y el núcleo cerebral es estimulado de forma más o menos continua, de acuerdo con las necesidades del paciente. Esta estimulación “modula” el comportamiento de las neuronas de este núcleo, lo que disminuye o suprime la rigidez y el temblor.

Hoy en día se puede llegar a estos núcleos con gran precisión, gracias a la resonancia magnética de alto campo, a neuronavegadores con programas de software complejos y muy precisos, así como al control neurofisiológico intraoperatorio de la actividad espontánea y tras estimulación de las neuronas del núcleo.

La intervención es de muy bajo riesgo quirúrgico, con muy baja morbilidad y prácticamente nula mortalidad. El resultado final es que el paciente queda sin temblor y con una disminución muy marcada de la rigidez en brazos y piernas. En un porcentaje superior al 80% y sin secuelas quirúrgicas.

Esto permite disminuir la cantidad de medicación necesaria. Estudios muy recientes demuestran que la implantación de estos dispositivos y su funcionamiento mantenido en  el tiempo mejoran la evolución de la enfermedad y retrasan el empeoramiento progresivo.

Este tipo de tratamiento se lleva a cabo por equipos multidiciplinarios de Neurocirugía, Neurología, Neuroradiología y Neurofisiología, como el que existe en nuestro hospital.

Dr. Rafael García de Sola.
Jefe de Servicio de Neurocirugía


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