Embarazo y verano
HOSPITAL UNIVERSITARIO NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, 13 de julio de 2026
Para muchas mujeres, el verano coincide con una etapa especialmente ilusionante de sus vidas: el embarazo. Sin embargo, las altas temperaturas, los cambios en las rutinas y las vacaciones pueden hacer que algunas molestias propias de la gestación sean más evidentes.
La hidratación es la recomendación más importante. Durante la gestación aumenta la necesidad de líquidos y el calor favorece una mayor pérdida de agua a través del sudor. Beber agua con frecuencia, incluso antes de sentir sed, ayuda a prevenir mareos, cansancio, dolor de cabeza y sensación de agotamiento. Aprovechar frutas ricas en agua, como sandía, melón o melocotones, facilita una hidratación adecuada.
En cuanto a alimentación, el estío invita a consumir comidas más ligeras y frescas. Las ensaladas, verduras, frutas, legumbres y pescados son opciones saludables y fáciles de digerir. No obstante, conviene no descuidar las recomendaciones habituales de seguridad alimentaria durante el embarazo: lavar bien frutas y verduras, evitar alimentos crudos o insuficientemente cocinados y conservar los alimentos refrigerados para reducir el riesgo de infecciones alimentarias.
Las infecciones urinarias merecen atención especial. Son relativamente frecuentes durante la gestación y el calor puede favorecer su aparición si existe deshidratación. Para prevenirlas: beber suficiente agua, no retrasar las visitas al baño y mantener una correcta higiene íntima. Evitar, asimismo, permanecer mucho tiempo con ropa de baño mojada.
La protección solar es otro aspecto fundamental. Durante la gestación aumenta la sensibilidad de la piel y existe una mayor predisposición a desarrollar manchas oscuras, especialmente en el rostro. Hay que usar fotoprotectores de alta protección, reaplicarlos con frecuencia y evitar la exposición solar durante las horas centrales del día. Un sombrero de ala ancha y unas gafas de sol completan la protección.
La elección de la ropa marca una gran diferencia en el bienestar diario. Las prendas amplias, ligeras y confeccionadas con tejidos naturales y transpirables ayudan a mantener una temperatura corporal agradable. El calzado cómodo y estable es importante cuando aparece la hinchazón de los pies y los tobillos en los últimos meses del embarazo.
También el sueño se ve afectado por el calor. Dormir bien puede resultar difícil debido a los cambios físicos y hormonales, y las temperaturas elevadas no ayudan. Mantener la habitación fresca, ventilar durante las horas más frescas del día, utilizar ropa de cama ligera y procurar acostarse bien hidratada favorece un descanso más reparador.
Dra. Maricruz González Álvarez
Unidad de Diagnóstico Prenatal

