Cuidados del cabello y práctica diaria deportiva

Cuando sudamos, nuestro cuerpo elimina una cantidad abundante de líquido que se evapora a través de la piel. Esta evaporación, conocida como “transpiración”, es realizada por las glándulas sudoríparas ecrinas y apocrinas, que se encuentran repartidas por toda la superficie corporal, incluido el cuero cabelludo.

Además, la piel del cuero cabelludo contiene un gran número de folículos pilosebáceos, que es una unidad formada por un folículo piloso y una glándula sebácea. Al sudar, el cabello se humedece del líquido que expulsan las glándulas del sudor y se impregna de la grasa que excretan las glándulas sebáceas, por lo que, al mezclarse, ensucian el cabello.

Lo mejor para el cabello es llevarlo limpio. Por tanto, si la persona que hace deporte a diario comprueba que adquiere con rapidez el aspecto de un pelo sucio, lo correcto es lavarlo todos los días; usando, eso sí, los productos adecuados. Si decidimos espaciar los lavados, el tiempo ideal es de tres veces en semana, pues aunque hay personas que mantienen el pelo limpio distanciando su aseo más días, es improbable que eso ocurra si se hace deporte a diario.

Champú con pH neutro

Lo aconsejable es usar champús que eliminen del pelo y del cuero cabelludo la suciedad y la grasa sin afectar a la capa hidrolipídica de la piel. Si se tiene un pelo sano, lo ideal es decantarse por champú con un pH neutro. Si el cabello está dañado, emplear uno con un pH ligeramente ácido.

No olvidemos tampoco que si el ejercicio se hace al aire libre hay que utilizar algún tipo de protección mecánica, como sombreros, gorras, etc. Las personas que tienen alopecias deben echar mano de un protector solar que abarque todo el espectro de los rayos solares: ultravioletas A y B, visibles e IR, pues está demostrada la relación que existe entre las lesiones actínicas pretumorales en cuero cabelludo de personas calvas y la exposición solar.

Es también beneficioso tener una dieta sana, con una ingesta adecuada de aminoácidos y oligoelementos, sustancias esenciales para mantener un cabello sano.

En resumen, debemos llevar el cuero cabelludo y el cabello protegidos y, si hay que lavar el cabello con frecuencia, extremar los cuidados con champús con acondicionadores que sean adecuados al tipo de cabellos de cada uno. Deben aclararse con facilidad, facilitar el peinado, no ser tóxicos ni irritantes para piel y mucosas, respetar el pH de la piel normal, no aumentar la carga electrostática del pelo… y si tienen un olor agradable, mejor.

Dra. Olga Marqués Serrano. Servicio de Dermatología


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