Bichectomía

Las bolas de Bichat, también llamadas “almohadillas de grasa bucal o masticatoria”, son acumulaciones de tejido graso de la mejilla. Se encuentran superficiales a los músculos masetero y temporal, y profundas al músculo buccinador. Estas bolas de grasa facial tienen un cuerpo central y dos extensiones, una superior o temporal y otra inferior o pterigoidea. Son un tejido vascularizado, y sirven para el desplazamiento de los músculos temporal y masetero durante la masticación. Cuando son de gran tamaño, dan un aspecto facial de cara redondeada o querubín.

La bichectomía es el procedimiento quirúrgico de retirar dichas bolas de grasa. El objetivo principal de este procedimiento es mejorar el contorno de las mejillas. Al disminuir el volumen, se reduce esa apariencia de “cara de luna llena” y se acentúan las prominencias óseas de las mejillas. Se consigue así una cara más afilada y una forma oval facial más estética.

La bichectomía está indicada en la persona con aspecto de cara redondeada, sobre todo en quien tiene una adecuada proyección del hueso malar y una buena elasticidad cutánea, pero con poca definición de la curva sigmoidea facial de Ogee. Esta curva es la llamada “línea de la belleza”, y se caracteriza por tener una forma de S por un mayor volumen a nivel de superolateral del tercio medio facial, y un menor volumen a nivel perioral (donde están las bolas de Bichat). Es necesario descartar que no es debido a una hipertrofia de los músculos maseteros (que se corrige con toxina botulínica).

Esta técnica, con la que se consigue una mayor definición de los contornos y ángulos faciales, se realiza bajo anestesia local, a través de una incisión mínima por dentro de boca. Se suele resecar un exceso de grasa de entre 3-5 cc. La herida se cierra con unas suturas reabsorbibles. Es sencilla y corta, y la recuperación es rápida. Rara vez aparece inflamación o dolor. Se puede volver a la vida diaria al día siguiente del procedimiento, aunque se recomienda evitar esfuerzos y actividad física durante las dos primeras semanas.

A pesar de su sencillez, existen posibles complicaciones, como por ejemplo trismus, hemorragia, infecciones, daño del conducto de la glándula salival o paresia facial. Por ello es necesario que se efectúe por un cirujano experimentado en dicho procedimiento.

Dr. Philip J. Brabyn
Servicio de Cirugía Maxilofacial y Odontología

 

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