Mirar el dedo antes que lo que señala



ANA DE GÓNGORA. Febrero 2020.

Si el dedo señala a la Luna, hace que nos fijemos en un sujeto distante, exterior, lejano; deberíamos mirar en la dirección contraria: quién señala y por qué. ¿No será que quieren distraernos para que no nos fijemos en los verdaderos objetivos de quienes señalan?

No somos quiénes para dilucidar incógnitas, para eso habrá personas más expertas. Lo que sí podemos y debemos hacer es usar la razón y la lógica ante cualquier argumento que se plantea a la ligera y, en muchas ocasiones, saltándose a la torera leyes y derechos fundamentales. Y no creo que sea por desconocimiento, sino más bien tratando de crear conflictos donde no los hay.

Uno de los últimos que han creado es el de los derechos parentales. Y sí, ya hay padres y madres que han entrado en el juego; es un número escaso, pero si se les da difusión y se repite constantemente sin cuestionar el tema, se está haciendo el juego a quienes buscan eso, crear conflicto con la enseñanza pública. Para empezar, cuando se habla de los hijos o de los padres, “mi” o “mío” no significa propiedad, sino procedencia; en relaciones familiares o personales no puede considerarse que nadie pertenezca a nadie. Ya no puede decirse aquello de “la maté porque era mía”.

Los padres tienen la responsabilidad y el derecho de quererles cuanto quieran, y tienen su custodia siempre y cuando no vulneren los derechos propios del menor, que tiene también protegidos por la ley. Se han dado casos, por ejemplo creo que fue en Estados Unidos, de un menor que denunció a sus padres porque no querían vacunarle y él sí quería (puede buscarse en hemeroteca o en internet). Es curioso que ahora haya gente que esté contra la vacunación de sus hijos por teorías peregrinas cuando ellos, los padres, sí están vacunados y por ello no han conocido las terribles consecuencias de las enfermedades de las que han sido protegidos, por ejemplo la poliomielitis, e incluso ahora está habiendo epidemias de sarampión. De hecho hay guarderías donde están pidiendo el justificante de los calendarios de vacunación al corriente de los bebés y niños menores que quieren ingresar en esos centros.

Pues bien, con la enseñanza puede ocurrir lo mismo; el derecho del menor para recibir una formación adecuada y reglada debe prevalecer por encima de los gustos de los padres, sobre todo en la enseñanza pública. Si prefieren otro tipo de formación, pueden optar por la enseñanza privada que se adecúe a sus preferencias. Pero que no tergiversen la información o desinformación a su antojo.

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