Guerra
EDITORIAL, 27 de marzo de 2026
(del germ. werra: querella). Lucha abierta y armada entre tribus, clanes, Estados, grandes grupos sociales, religiosos o étnicos; forma superior de la violencia. La historia universal ha registrado más de 2.500 guerras, entre ellas dos mundiales. En la Primera Guerra Mundial perecieron más de 20 millones de habitantes; en la segunda, más de 50 millones.
Las guerras se realizan para redistribuir, por medio de la violencia armada, los bienes sociales, arrebatándolos a unos y entregándolos a otros. Antes, este interés egoísta no solo no se ocultaba, sino que se demostraba abiertamente. En los tiempos modernos este interés se encubre con motivos religiosos, geopolíticos, etc. (defensa de convicciones religiosas, acceso a los lugares sagrados, salida al mar, restablecimiento de los derechos de minorías étnicas, “limpiezas étnicas” de los territorios y muchos otros pretextos).
En principio es posible evitar la transformación de diferentes conflictos en guerras, pero en la sociedad contemporánea existen poderosas fuerzas sociales interesadas en ellas, tales como el complejo militar-industrial, agrupaciones chovinistas y nacionalistas, grupos mafiosos, etc. La venta de armamentos es el negocio más lucrativo que realizan los EE UU, Francia, Inglaterra, Rusia, China, Alemania (representa el 72%) y otras potencias. Las ventas globales de armas y servicios militares de las 100 mayores empresas del sector alcanzaron un récord de 679.000 millones de dólares en 2024, impulsadas por conflictos geopolíticos y la demanda de tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial.
Las esperanzas de que la Sociedad de las Naciones después de la Primera Guerra Mundial y la ONU después de la Segunda colocarían barreras para impedir estallidos bélicos fueron defraudadas. La ONU (193 Estados miembros) enfrenta en 2026 una crisis de relevancia y operatividad, lidiando con conflictos intensos que han limitado su capacidad de mediación. Estos conflictos armados activos estremecen hoy con su mayor número desde la Segunda Guerra Mundial, con más de 130 enfrentamientos y cerca de 60 países involucrados, lo que duplica la cifra de hace 15 años.
Sin embargo, la humanidad ha elaborado ciertos principios y procedimientos jurídicos internacionales para castigar el crimen de la guerra y a los criminales de guerra. Los tribunales internacionales de Núremberg y Tokio establecieron en este sentido un precedente de gran envergadura que continúa ahora el Tribunal Internacional de La Haya, apoyado en la Carta de la ONU. Asimismo, también existe la Corte Penal Internacional, que juzga a personas físicas por crímenes de guerra, genocidio y lesa humanidad.
Aunque el movimiento antibélico no tiene ahora las dimensiones que tuvo anteriormente, este fenómeno no se ha apagado y sigue desarrollándose, tratando de apaciguar los conflictos regionales y locales.
