Tres años ya sin biblioteca

El 22 de abril se han cumplido tres años desde que nuestra añorada Biblioteca Pública del Estado Manuel Alvar fue cerrada con la excusa de unas obras que no se han llegado a ejecutar.

Tres años de excusas, silencios y destrucción de los servicios públicos, entre rumores de privatización y gobernantes que tratan de lucirse en las redes sociales como defensores de la cultura, mientras sus acciones (o más bien sus omisiones) les delatan como gestores inútiles, si no incluso como cómplices de este desmán.

El Ministerio de Cultura como titular, el Ayuntamiento de Madrid como autorizante de la actividad y, sobre todo, la Dirección General del Libro de la Comunidad de Madrid como responsables de la gestión, con su injustificable inutilidad han arruinado un servicio público esencial de todos, no solo para el préstamo de libros y audiovisuales, sino también de depósito legal, sala de exposiciones, amplísima sala de estudios para estudiantes y, en definitiva, de un activo lugar de encuentro para los ciudadanos del que fuimos expulsados casi de la noche a la mañana.

En su último argumentario, la Comunidad de Madrid indicó que las obras finalizarían en su última etapa en 2022. Pues bien, a día de hoy el edificio está cerrado, sin ningún tipo de actividad en su interior y, según parece, sin visos de que se vayan a acometer estas reformas supuestamente pendientes.

Recientemente, una pintada en su fachada recordaba con guasa y acierto la necesidad de estos espacios: “Por fabor, avrir la vivlioteka. Es urjente”. No vayáis a buscarla, pues la diligencia que les ha faltado para hacer las obras de la biblioteca es la que han tenido para borrar la inscripción.


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