HISTORIAS DEL DISTRITO. Los viajes del agua

Era una noche estrellada. El bramido de algunos coches pasando a gran velocidad por Recoletos se alternaba con ciertos momentos de silencio. La luz de las farolas proyectaba sobre el suelo trazando diseños oníricos. Mientras tanto, sobre la Biblioteca Nacional, domina el territorio una luna gibosa casi creciente. Me encuentro al lado de la estatua de Valle Inclán, y se escucha una voz...

No dude tanto, el periodismo ha de ser travesura...

► Plano de 1808.

Perplejo, recorro el perímetro de la estatua. No hay nadie alrededor.

He comprobado que dudaba sobre lo que debía seguir haciendo. Ya no le basta con vivir la ciudad como lo hacía hasta ahora. Debe entrar en ella por calles que no son las de los planos. Una ciudad es también un palimpsesto y tiene mucho que decir aún de Madrid. Ha de buscar ese mecanismo que haga caer las fachadas, suprima el asfalto y le dé acceso a pasajes ya olvidados.

Con reparo, decido agradecer a don Ramón los consejos, dado que ya creía agotado qué decir. Me interrumpe quien me insta a callarme y esperar…

Se escucha un aleteo, una gran figura aparece bajando del cielo, parece provenir de la plaza de Colón. Poco a poco se adivina y es un león alado hecho enteramente de mármol. Es espectacular, fantástico, alucinante... Se posa ligeramente, pero con todo se escucha un sonido sordo como cuando lo hace una piedra enorme al apoyarse en el suelo.

He aquí, le han enviado al mensajero delante de usted, para que le prepare el camino.

► Arca de medida mayor Bajo Abroñigal Recoletos.

Miro alrededor, a lo lejos veo a algún transeúnte. Nadie repara en todos aquellos hechos extraordinarios. La escultura comienza a hablar con una voz gravísima.

Creo que lo conveniente es que comience nuevamente desde el principio. Vengo a ayudarle para ver con otra perspectiva.

El león ofrece su lomo para que me suba... Finalmente a pesar de las dudas me subo sobre aquella figura temible... El animal despliega sus alas para agitarlas silenciosamente hasta elevarse sobre donde estaban.

Ya arriba, con su zarpa derecha y moviéndola en el sentido contrario de las agujas del reloj, hace que aquel Madrid de la calle Barquillo, plaza de las Salesas y otros detalles parezcan muy diferentes.

Verá ahí abajo los terrenos del convento de la Visitación, numerosos huertos y repletos de árboles frutales... Y observe ahora el viejo portón de Recoletos...

Al girarse lentamente, permite que pueda observar lo que hay a lo lejos. Para mi asombro todas las calles que conocía desaparecen... Y vuelven a aparecer paisajes que vi en mapas antiguos...

Si traspasara ese portón podría recorrer un camino hasta la Fuente Castellana, verá [enseña una reforma futura girando su garra derecha] que esta misma acera se adecentó… Paralelo a ese arroyo de la Castellana o Carcabón, usted podría llegar hasta una rotonda, la fuente del Cisne. Después le sigue otra rotonda, la del Obelisco, del que habló en algunos artículos... Ese arroyo recogía agua de las fuentes que en él afluyen, como era el del valle de Maudes (donde dicen que había un castillo rodeado de espesos bosques, allá en Chamartín de la Rosa). Así pues, en la actual plaza de Emilio Castelar se hizo el arca o arca Primera de la Fuente Castellana del XVII. Aunque no se lo crea, estas aguas abastecían las lejanas plazas de Santa Cruz y de la Cebada.

► Viaje de agua Bajo Abroñigal.

Se acerca volando lentamente hasta situarse en el portón de Recoletos.

Como verá aquí hay un arca y una noria. La noria no solo servía para abastecer más abajo la fuente de Cibeles (que era fuente pública, no solo ornato), de ella también se beneficiaban la huerta de Loinaz y la de Diego del Río.

► León de San Marcos, en Núñez de Balboa 46. 

El león señala un edificio, parecido a un templete.

En algunas ocasiones las arcas estaban enterradas o semienterradas. En el caso de ésta, al ser principal, se hizo un edificio de arquitectura muy cuidada. Ésta es un arca de medida mayor, y se elevó sobre gradas, dado que a veces el arroyo crecía ocasionando inundaciones. He de confesarle que esos mismos medios que se usaban para traer el agua se usaron para el contrabando a través de sus galerías soterradas. De hecho, ahí debajo del portón esas galerías se reformaron en 1735
por Pedro de Ribera y José Antonio de Arce. Tienen que realizar unas obras para evitarlo.

La ciudad parece otra…

Enfrente aún no verá nada porque primero le quiero explicar los viajes del agua. Los que nos interesan son los de Fuente Castellana, Abroñigal Alto y Bajo
y los de Fuente del Berro.

► Mapa de León Gil de Palacio.

El león sobrevuela la zona de Goya con Serrano. Con la zarpa muestra casetas de guardas del portón de Recoletos…

Verá en diagonal y desde aquí la casa Méndez en Hermosilla (entre la Castellana y Serrano), esa otra es la casa de Pedro Joseph Piernas (hoy estaría en medio de Claudio Coello y esquina Hermosilla), allá la Casa Blanca (D. Ramón de la Cruz con Serrano) y por la derecha subiendo ligeramente la casa y jardín de Diego del Río
(estaría en medio de Lagasca antes de llegar a Ayala).

Sobrevuela el territorio hasta Guindalera, donde se observan dos ramales que abastecían el de la Castellana.

Como verá, éste era el origen de otra de las procedencias del agua del viaje de la Castellana.

► Leyenda de plano de viajes del agua de Castellana.

Posteriormente bajamos para examinar el del Alto Abroñigal, procedente de Canillas, hasta su llegada al arca de Medida Mayor… Y volvemos a situarnos sobre las huertas de San Felipe Neri y desde ahí viaja de nuevo hasta las Ventas del Espíritu Santo, donde visualizamos el arroyo del Abroñigal ahora bajo la M30.

Este camino del agua Bajo Abroñigal proviene de Canillejas paralelo al camino de Aragón [hoy calle Alcalá]...Verá que es el más caudaloso y largo, abasteciendo numerosas huertas y fuentes a lo largo del recorrido. No obstante, permítame una breve interrupción...

Después bajamos hasta la Fuente del Berro.

Éste es el único que funciona todavía, y es el que surte el embalse para patos. Es de agua gorda no apta para el consumo humano.

Sin mediar palabra retoma el vuelo a la calle Alcalá...

Verá que ahora hemos sobrevolado las casas de Abrantos, Zavala, Ceferino, huerta del conde de Oropesa, la casa de la Torre (Lagasca esquina Goya),
la casa Tejar (Castelló con Jorge Juan) y los paradores de Muñoz, San José, Salas (supongo advirtió detrás del mismo el recorrido de una acequia para abastecer el Retiro).

Cuando retornamos y sobrevolamos unos jardines privados al lado de la puerta de Alcalá antigua todo se emborrona en oscuro… El autor se despierta agitado mirando alrededor. Sorprendido y algo decepcionado comprueba que todo había sido un sueño.

Enciende la lámpara y examina en su escritorio las fotos del León de San Marcos, aquel que se encuentra en Núñez de Balboa 46, en el edificio que hizo Gutiérrez Soto para Assicurazioni Generali. Entonces sonríe y recuerda aquella idea que tuvo hace tiempo: en el fondo este león le ha ayudado.


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