Esto no es Hawaii (es La Guindalera)

Dan las seis,
sintonizo a los Stones,
recuerdos del pelo largo,
viejos blues,
queridísimo Eric Burdon.

Una noche sin ti (Burning, 1988)

Madrid se queda vacío cada año por estas fechas, parece convertirse en otra ciudad.  Uno busca refugio en horas que parece que la canícula arrecia o donde pueda sobrevivirla…

Han puesto cine de verano en el Parque Eva Perón, pero hoy no me atrae la película… Quizás me acerque a Barracudas, pero no lo tengo claro…

Mientras medito, subo por Francisco Silvela tarareando sin querer 37 grados, de Radio Futura: “Hacia la calle Tristeza / me fui buscando una pieza / tarareando la musiquilla de un anuncio”… y mis pasos me llevan a la calle Béjar.

Me detengo en el 9, donde estuvo la célebre sala M&M, donde uno podía encontrar “rock y más cosas” por 150 pesetas (con consumición), como prometían algunos de sus carteles publicitarios.

► Zombies y Kaka de Luxe, en cartel en la sala M&M

Antes de que existiera la sala Rock-Ola en Padre Xifré 5, allá en la Prospe, dicen las crónicas que estaba M&M (después  “New M&M. Concert Hall”) como referencia del inicio de un ciclo que Vicente “Mariscal” Romero pudo llamar Rollo; después pudo llamarse como dijo Jesús Ordovás, Nueva Ola; y terminó convirtiéndose en la Movida.

M&M era una sala pequeña muy preparada (cabina de disc jockey elevada, globos, juegos de luces que proyectaban en sus paredes líquidos de colores…). Era de las pocas (quizás la sala San Pol), algunos afirman que la única, que ofrecía conciertos de rock, música entonces considerada propia de gente no de bien.

► Vicente 'Mariscal' Romero, todo un personaje de esta historia

“Mariscal” Romero, locutor de Radio Centro que dirigía el programa Musicolandia, afirma que en 1971, un domingo por la mañana, organizó como copromotor una matinal (radiada) con la ayuda de Arevalillo (entonces disc jockey de M&M) donde tocarían Blue Bar y los venezolanos Sangre. Causó sensación, y convocaron a tanta gente que la llenaron.

Tal fue el éxito que los dueños les reunieron comentándoles que la llevaran desde entonces. Así, y contando además con Carlos Juan Casado de Ariola, deciden programar conciertos en la sala.

Por M&M pasaron (entre otros) Nico (acompañada por Brian Eno y John Cage), Soft Machine, Gary Glitter, Geordie (grupo donde empezó Brian Johnson, vocalista de AC/DC), Greenslade, Sandy Dennis, Ramoncin, Kaka de Luxe, Zombies, Herminio Molero, Triana, Gato Pérez, Javier Gurruchaga, Blue-Bar (cuyo guitarra Salvador Domínguez habla de ella en sus entrevistas), Neuronium, Suck Electrònic Enciclopèdic, Fabio McNamara, Iceberg, La Fundación, y los Burning (M&M los presenta “para toda España, del más fantástico grupo de rock duro”).

► Todos los participantes en el disco 'Viva el rollo'

Desde 1971, la sala se llenó siempre, como nos lo confirmaba con motivo de la visita de mis adorados Triana. Desde la magnífica Disco Expres (la biblia de la música), el cronista de la Movida madrileña, el ferrolano Jesús Ordovás, nos contaba: “La actuación tuvo lugar en la Discoteca M&M. El lleno fue absoluto. Todo Madrid enrollado se dio cita el viernes (día dedicado generalmente a actuaciones de grupos de rock en la M&M) para escuchar a este trío andaluz que, a un año largo de haber dado a luz, no consiguió una sola posibilidad de tocar en la capital del reino hasta este momento. ¿Causas de tal imposibilidad? Muchas. Repetidas veces lo hemos comentado en Disco Expres, y son de todos conocidas y sufridas: ausencia de locales que quieran rock, y todo lo que lleva consigo, falta de respuesta de la gente a la hora de tirarse a la calle con sus grupis y beibis a seguirle el rollo a los grupos, escaso apoyo de las casas de disco, etcétera, etcétera” (Jesús Ordovás. Disco Expres. 27 de febrero de 1976).

La sala no pasaba desapercibida, habitualmente era asaltada por los grises, e incluso sufrió su público el grave incidente del mes de agosto de 1980.

El espíritu de M&M se plasmó en 1974 al grabarse un disco llamado Viva el rollo. Volumen 1, por petición de Gonzalo García Pelayo. La portada corrió al cargo de Casado. Todo el disco en inglés para vacilar a la censura.

Hoy no queda nada de ella: tiraron el edificio entero y se hizo íntegramente nuevo. Y es que tampoco ya existen Pato Discos, que estaba situada en la calle Ardemans, las oficinas de DRO o la revista La Luna en Francisco Remiro, los Jardines Virginia en calle Bremen donde está la iglesia San Bonifacio…

Mientras me alejo de Béjar me imagino a Nico paseando en una Harley por las calles de La Guindalera como afirman las leyendas urbanas de aquella mítica sala que hoy he recreado.

Comparto la opinión de uno de los nostálgicos de M&M: “No eran las canciones que escuchábamos, sino con quién las vivíamos y compartíamos”.

P.D.: Dedicado al mundo de la radio y de la música.


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