Los grandes eventos colapsan Madrid
FRAVM, 25 de junio de 2026
La FRAVM vuelve a alzar la voz contra la ausencia de una planificación racional en la capital
El Ayuntamiento de Madrid celebraba el 3 de junio en el Hotel Meliá Castilla el IV Foro de Turismo Ciudad de Madrid, un momento idóneo para alertar sobre la turistificación y eventificación que sufre la localidad, algo especialmente alarmante en barrios y zonas afectados por espacios que habitualmente acogen grandes eventos. Como capital que es, y centro geográfico, administrativo y de negocios, nadie duda de que Madrid es un lugar privilegiado para acoger importantes eventos, pero éstos han de gestionarse de manera racional y respetuosa con los derechos y la vida de las y los vecinos residentes, apostando por un modelo de desarrollo turístico económico, social y ambientalmente sostenible.
Hace dos años, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid hizo público un informe, un mapa de puntos negros y un decálogo de demandas para frenar la eventificación, que entiende como “el desarrollo de eventos masivos en diversas zonas de la ciudad de forma continuada y constante, sin planificación estratégica ni sostenibilidad alguna, lo que genera un deterioro de la existencia y la vida de la vecindad debido a problemas asociados como el exceso de ruido, la suciedad, la ocupación constante del espacio público, atascos y otros problemas de movilidad, el cierre del comercio de proximidad, la falta de descanso diario y una mercantilización constante del espacio público”. Desde entonces las cosas no han hecho más que empeorar y si la situación no es más grave se debe a la lucha de vecinos y vecinas damnificados por algunos establecimientos conflictivos, como es el caso del estadio Santiago Bernabéu, que ha estado varios meses sin conciertos gracias a un litigio judicial, o del Espacio Delicias, cuya licencia fue tumbada en los tribunales a partir de una denuncia vecinal. O del Escenario Puerta del Ángel, en la Casa de Campo, que desde 2022 no celebra el Mad Beach gracias a las denuncias vecinales por exceso de ruido.
En estos días nos enfrentamos a un momento histórico, con varios macroeventos que se celebrarán a la vez: a la visita del Papa hay que sumar la Feria del Libro, los conciertos habituales del Movistar Arena, el IFEMA y las Noches del Botánico y la decena de actuaciones de Bad Bunny en el Estadio Metropolitano, un hecho, este último, que la Asociación Vecinal Las Musas-Las Rosas ha trasladado al Defensor del Pueblo para que inste a las autoridades a reducir las molestias por los habituales cortes de calles, atascos, problemas de aparcamiento, exceso de ruido, suciedad en las calles y altercados que generan en la zona este tipo de actos multitudinarios en el estadio. Unos eventos que han crecido en la misma proporción que descendían los celebrados en el Bernabéu. Así, este verano el Metropolitano acogerá 22 macroconciertos cuando el año pasado fueron 12.
De igual forma, han seguido intensificándose los grandes eventos en el Palacio de los Deportes (Movistar Arena, que tuvo 249 días de ocupación en 2025), el Real Jardín Botánico Alfonso XIII, el Iberdrola Music (con su polémico Mad Cool), el Parque Tierno Galván o el IFEMA. Aunque ya hay tres festivales previstos para estas semanas en este último lugar, este año habrá menos conciertos debido a las obras del Circuito del Gran Premio de España de Fórmula 1, un evento ampliamente contestado por las asociaciones vecinales y los colectivos ecologistas por su elevado impacto en la población y el medio ambiente de los barrios del entorno. Y que se sumará a la burbuja de grandes eventos que padece Madrid.
“Hasta ahora, normas como la LEPAR de la Comunidad de Madrid o la OPCAT del Ayuntamiento, las licencias de actividad y uso del Consistorio, los despliegues de seguridad de la Delegación del Gobierno o las peticiones de amparo del Defensor del Pueblo no han aportado protección a los vecinos y vecinas que viven en los puntos negros de la eventificación en Madrid, y cada vez hay más gente deseando cambiar de residencia y barrio porque no soportan los ruidos, la ocupación del espacio, los problemas de aparcamiento… que generan los grandes eventos”, se queja Alejandro Fernández, portavoz del Grupo de Eventificación de la FRAVM y sufridor habitual de uno de esos puntos negros, el Movistar Arena. “No podemos consentir que nuestra ciudad se convierta en un gran parque temático de ocio de masas, necesitamos una ciudad ordenada en la que podamos convivir quienes vivimos en ella y quienes nos visitan”, concluye.
