• lunes , 22 julio 2019

Una placa, en el número 14 de la calle de Serrano

CARLOS RODRÍGUEZ EGUÍA. Marzo 2019.

Desde la plaza de la Independencia hasta la de la República del Ecuador, la calle de Serrano, entre la Puerta de Alcalá y la avenida de Concha Espina, se extiende por los barrios de Recoletos y Castellana. Al comienzo de Recoletos, en el número 14 de Serrano, esquina a Villanueva, una placa indica: “aquí estuvo la casa donde vivió y murió el general Francisco Serrano Domínguez, regente del reino 1810-1885”.

El general llamado “bonito”, gaditano de nacimiento (17.12.1810), ingresa en el Ejército a los 12 años de edad y se incorpora a la política en 1839, cuando era brigadier. Apoya la regencia de Espartero (1841), a quien derroca, uniéndose a Narváez, con el apoyo de Prim (1843), con el que luego rivaliza y de cuya muerte es instigador (1870). En 1854 cambia de idea y es partidario de Espartero. Siendo capitán general de Cuba (1859-1862), se enriquece con el comercio de esclavos. Es amante de la adolescente Isabel II, a cuyo destronamiento contribuye, como miembro de la centrista Unión Liberal de O´Donnell, participando en la Revolución de 1868, cinco años después de ser nombrado duque de la Torre por la reina. Preside el Gobierno provisional (1868-1869) y ejerce la regencia.

Carente de convicciones y apodado el “Judas de Arjonilla” por el comportamiento traicionero y el nombre de su finca, cambia de bando según le conviene y destaca por su deslealtad, habilidad en la manipulación, desmedida ambición y un instinto de conservación que le permite sobrevivir a las adversidades. Preside el primer Gobierno de Amadeo de Saboya (1872). Proclamada la Primera República (1873), que preside (1874), disuelve las Cortes y ve frustradas sus aspiraciones de poder al restaurarse la monarquía en la persona de Alfonso XII, hijo de Isabel II, y ser desplazado por políticos como Cánovas, con domicilio en Serrano 40, y Sagasta.

Ingresa en el Ejército a los 12 años, y se incorpora a la política en 1839

Al personaje, cuya estancia en Madrid se recuerda en la placa, y no al general y político progresista Francisco Serrano Bedoya (1813-1882), está dedicada la calle de Serrano, conocida como “milla de oro” en un largo tramo de la primera parte. En principio, se llamaba “bulevar Narváez”, construido por el negociante, político y banquero malagueño José de Salamanca y Mayol, desde el mismo año en que es nombrado marqués de Salamanca (1863), y formaba parte de lo que se conocería como “barrio de Salamanca”, con características similares a las del elegante Saint-Germain, que conoció durante su exilio en París. Fue diseñado en 1859 por el arquitecto, ingeniero y urbanista sevillano Carlos María de Castro González (1810-1893), en la primera fase del ensanche de Madrid. La viuda y prima de Serrano, Antonia Micaela Domínguez y Borrell, condesa de San Antonio, construye el edificio en el lugar donde hoy día se ve la placa. Allí estuvo el Teatro Ventura, nombre de la hija menor del general.

 

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