Minutos eternos

El pasado 12 de mayo asistí de nuevo a un minuto de silencio en la puerta de la Junta Municipal del Distrito Salamanca por la última de las mujeres asesinadas “presuntamente” por su pareja en Madrid. Un “presunto” caso más de violencia de género que se suma a los 1.375 contabilizados desde 2003. Es muy difícil permanecer en silencio ante tanta violencia de género, ante tantas mujeres violentadas o asesinadas por sus parejas, ante tanto insensible negando lo evidente.

La última víctima en Madrid tenía todo el futuro por delante. Con sus 21 años empezaba a creer que tener una casa era posible, que los hijos vendrían más tarde, que profesionalmente llegaría lejos. Ese futuro lo asesinó su pareja, “presuntamente”.

En el año 2025 hubo 33.373 víctimas de violencia de género (fuente: INE), ¡33.373! ¿Se imaginan si tuviéramos ese número de víctimas en, pongamos, intentos de atentado? Porque en el fondo las amenazas de muerte, los golpes, las palizas, el maltrato psicológico pertenecen al espacio de terror en el que viven muchas mujeres. El ejercicio de tal violencia de los hombres sobre las mujeres no puede recibir otro calificativo que el de terror.

Un terror por el que han sido asesinadas 1.357 mujeres desde 2003, a las que hay que sumar 68 menores (datos del observatorio de violencia de género).

No son las únicas víctimas. Al igual que sucede con el terrorismo político hay que sumar huérfanos, madres que han perdido a sus hijas, hermanos que han quedado sin sus hermanas y amigos que no entienden por qué esas pérdidas no son evitables, por qué llevamos 15 mujeres asesinadas en los cuatro primeros meses del 2026, por qué se sigue negando el problema y retirando fondos o medidas educativas, de protección, etc., allí donde gobiernan los negacionistas de la violencia de género, del terrorismo machista.

Quizá para ver la dimensión del problema deberíamos guardar tantos minutos de silencio como víctimas por violencia de género se den.

Hoy, en 2026, serían 15 minutos eternos. Pero si sumáramos todas las víctimas desde 2003 tendríamos que permanecer casi un día callados. A lo mejor nos vendría bien para encontrar las soluciones necesarias para que no haya que convocar ni un minuto más. Incluso es posible que tuviéramos callados casi un día a quienes niegan la mayor.

Por mi parte espero no tener que asistir ni a un minuto de silencio más.


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