Gastar 100 millones para que nada cambie

Crónicas de la losa (XIV)

Un año después del comienzo de las obras para cubrir 200 metros de la M-30, el desastre anunciado por la instalación de una losa innecesaria ha empezado a concretarse.

Las viviendas de la zona de Antonio Pirala (foto 1), que esperaban una “revalorización”, han comprobado que eso solo sucederá a partir del piso ¿tercero?, porque de ahí hacia abajo estas viviendas han perdido el horizonte verde del parque de Sancho Dávila que tenían antes y ahora contemplan unas columnas que tapian su vista a unos escasos 20 m.

(Foto 2)

Por el lado del parque Sancho Dávila (foto 2), el destrozo es más evidente, y muy difícil de paliar, puesto que una parte del mismo ha “desaparecido” bajo los pilares y el resto del talud se ha quedado sin luz. Lo que no tiene tanta importancia si pensamos que también se ha quedado sin árboles, muchos de ellos de gran porte.

Ninguna de estas consecuencias era imprevisible, al contrario. Simplemente se ignoraron para realizar una obra tan cara como innecesaria.

Claro que siempre queda esperar a que acaben las obras y podamos contemplar la losa en todo su esplendor, o sea con algunos arbolitos encima (la profundidad del sustrato no da para mucho). Así podremos observar directamente cómo se difunde por los huecos laterales (a escasos metros de las viviendas de Antonio Pirala y Sancho Dávila) la contaminación de los 130.000 coches que pasan a diario por ese punto.

Pese a ello hay quien puede pensar que los 100 millones de coste a pagar entre los distritos de Salamanca y Ciudad Lineal (desde el año pasado y hasta 2027) están mejor empleados en esta obra “verde” que en mantener la línea de 0 a 3 años que acaba de suprimirse en el colegio público Guindalera, por poner solo un ejemplo de las muchas necesidades que no se “pueden” cubrir.

Aunque lo que nos tememos es que este coste, que supone el 50% del presupuesto del Distrito Salamanca (y el 30% del de Ciudad Lineal), no ha hecho más que empezar, porque ya se ha anunciado otra inversión de tan solo ¡seis! millones más en un jardín vertical para “adornar” el puente de Ventas.

A ver, a ver… que nos gastamos 100 millones en un “parque” de 200 metros y nos faltaba un jardín vertical para adornar la salida (o la entrada), pues no se hable más… ¡será por dinero!

Comprobamos sin ninguna sorpresa que no se ha contemplado el mantenimiento de ese jardín vertical, que no será poco. No tiene importancia, porque después de 2027 podemos seguir pagando una obra tan inútil como la de los faraones en la que se está enterrando cualquier atisbo de hacer de la ciudad un lugar habitable para sus vecinas y vecinos; en su lugar se prefiere diseñar un parque temático para el turismo que, en el entorno de la plaza de toros, encontrará un lugar donde ampliar las terrazas. Eso tampoco está proyectado, pero no tenemos ninguna duda de que sucederá.

Y los vecinos, que pensaban que sus pisos iban a revalorizarse, se verán expulsados de estos barrios por esos usos turísticos que acaban con la personalidad (y las personas) de los mismos.

Llegado el calor, cuando casi no se puede pensar (ni vivir) en esta ciudad, una idea se abre camino… ¿Cuántos árboles se pueden plantar en nuestras calles con 100 millones?


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