Los empleados de fincas urbanas de Madrid, por la actualización de su convenio

Érase una vez un grupo de trabajadores con un ideal: luchar por los derechos de otros veinte mil o más compañeros. Esta frase, que parece de cuento, es una realidad cada vez más fortalecida desde que estos trabajadores tuvieron la férrea convicción de aglutinar a todos los empleados de fincas urbanas de la Comunidad de Madrid en una asociación que los representara.

No se trataba de un asunto baladí; la situación laboral del gremio de porteros y conserjes madrileños se veía afectada —y así continúa— por un convenio colectivo obsoleto, no actualizado desde el año 2003 debido a la desaparición de la Cámara de la Propiedad Urbana de Madrid, organismo que actuaba como patronal y era representación necesaria para la revisión y actualización del convenio.

El esfuerzo de aquellos visionarios fue mucho, y las redes sociales comenzaron a ser altavoz de sus reivindicaciones. Así, en 2021, la diputada de Más Madrid Teresa Zurita Ramón se interesó por las dificultades que atraviesa el sector, planteándolo en la Comisión de Economía y Empleo de la Asamblea de Madrid, comprometiendo a la Dirección General de Trabajo de nuestra comunidad autónoma en la búsqueda de una solución inmediata.

A partir de ese momento fueron concatenándose las reuniones de portavoces del gremio con diferentes organismos. Hasta el momento, a pesar de los aspectos legales que ralentizan las negociaciones, se mantiene un diálogo cordial y fluido con la Dirección General de Trabajo de la C.M.; con los sindicatos, especialmente Comisiones Obreras, una de las partes firmantes del convenio de 2001; con el Colegio de Administradores de Fincas de Madrid, además de todos los grupos políticos y otros organismos públicos y privados.

Twitter está siendo una plataforma fundamental para dar visibilidad a sus reivindicaciones y desde la que llaman a la unión de todos los trabajadores del sector. También se sumaron cadenas de radio y televisión, ofreciéndoles un espacio de difusión. Además, no se amilanan y continúan la lucha planteando su situación al Defensor del Pueblo, de quien recibieron buenas palabras, y a la propia presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien manifestó no tener tiempo para atenderlos.

Tiempo… Tiempo es el que ha pasado, nada menos que veinte años desde la publicación del convenio colectivo. Los cambios sociales y laborales surgidos en estas dos décadas han propiciado la precariedad laboral de los trabajadores del sector, agravada por el abandono absoluto por parte de las instituciones. Afortunadamente, las horas y los días que continúan pasando hacen visible un horizonte cercano y halagüeño.

Conseguir una patronal que los represente para la actualización del convenio es la necesidad más urgente. Por eso, el 4 de marzo volvía a la Asamblea de Madrid esta situación, manifestada por Agustín Vinagre Alcázar, diputado del Grupo Socialista, quien emplazaba a la Dirección General de Trabajo a “promover, impulsar y favorecer el diálogo social” ante las discrepancias existentes sobre la figura de la patronal.

Mientras todo esto ocurría, aquello que parecía un cuento, el sueño idealizado de unos trabajadores, tomaba forma y hoy se consolida en la figura legal de la Asociación de Empleados de Fincas Urbanas de la Comunidad de Madrid (EFUCAM). Su junta directiva y socios han realizado una labor encomiable, y así continúan, luchando por los derechos y necesidades de los más de veinte mil trabajadores afectados.

Los empleados de fincas urbanas, figura esencial siempre, y más cuando su importante servicio a la ciudadanía se hizo valer durante la pandemia y el temporal Filomena, hoy tienen la certeza de la amplia capacidad de EFUCAM para representarles en futuras negociaciones. Este final tampoco es de cuento.


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