• domingo , 20 enero 2019

Los vecinos opinan sobre el auge de la ultra derecha en Europa

ROBERTO BLANCO / ÁFRICA MARTÍNEZ. Mayo 2017.

Al hilo de las elecciones francesas, hemos querido saber este mes qué opinan nuestros vecinos sobre el auge que parecen vivir últimamente las ideologías de ultra derecha en distintos países europeos y las implicaciones que ello pueda tener.

Comenzamos preguntándoles su opinión en términos generales y a qué creen que es debido este fenómeno en la actualidad. A Iván Vázquez le parece “un fenómeno muy preocupante, que tengo la sensación de que no se está calibrando debidamente. Creo que se debe a un doble fracaso: el fracaso de la construcción europea y de la globalización neoliberal y el no haber sido capaces de hacer frente al relato muy extendido en algunos países de que la culpa de la crisis económica que castiga a los más vulnerables es de tu vecino que tiene un color diferente o que habla otro idioma y que viene aquí a ‘quitarte el trabajo’ o a ‘vivir por la cara de los subsidios que tu pagas’.  Creo que cada país tiene una cultura política y una realidad socioeconómica diferente, por lo que no creo que se puedan dar aquí a corto plazo. Pienso que en los Estados del sur la extrema derecha toma otra forma, y los discursos del odio al diferente no son capaces de articular partidos políticos autónomos, pero sí calar a los partidos de la derecha”.

Esteban Palomares lo encuentra “triste y preocupante, da miedo… Pensábamos que después de las nefastas experiencias vividas en Alemania e Italia en el siglo XX algo así no se repetiría, pero sí… Creo que se debe a varios factores: una Europa neoliberal gobernada por los banqueros cuyo único interés es beneficiar a una élite y que nos ha arrebatado los derechos, el nivel de vida, el trabajo, que nos ha recortado en salud, educación, pensiones, salarios… Frente a esto nos han intentado hacer creer que la culpa es del que viene de fuera, que nos quita el trabajo, o del parado que ‘se aprovecha’ del sistema de protección… Nos han puesto a pelear entre nosotros para que no miremos para arriba lo que ellos están saqueando”. Pero sostiene: “En España no creo que suceda, al menos con la intensidad de otros países europeos. Por varias razones: aquí hemos tenido un 15M que sí ha señalado a los culpables de la crisis/estafa, los políticos y los banqueros, así que la gente tiene otra perspectiva. Y creo que España es más clasista que racista”.

Teresa Fernández, por su parte, achaca este fenómeno a que “hay muy poca seguridad, mucha delincuencia. Las penas no se cumplen, la Justicia es un cachondeo. En España puede ocurrir también: estamos igual que el resto de Europa o peor”. A Almudena López le parece “tremendo vernos nuevamente con este regreso al triste pasado. Se genera cuando la gente está desesperada y sin futuro, y su enfado lo canaliza con consignas muy primitivas y poco reflexionadas. Justamente el nazismo apareció en Alemania después de una época similar. No creo que en España pueda tomar fuerza, ya que la gente se ha manifestado y organizado con el 15M, y este movimiento y las formaciones políticas que aparecieron a su razón son no violentas y muy alejadas ideológicamente”.

Les preguntamos a continuación cómo sería para ellos la sociedad ideal en lo relativo a estas cuestiones (fronteras, migraciones, solidaridad, libertades, derechos…). Iván argumenta: “Creo que la historia de la humanidad es la historia de las migraciones. Todas las naciones europeas son el resultado de siglos de mestizaje entre diferentes pueblos, religiones y culturas. Esto va a seguir así: creo que la multiculturalidad es una de nuestras mayores riquezas, y esa especie de autarquía política que proclama la derecha populista me parece un absurdo. Otra cosa es cómo hacemos para que nadie tenga que verse obligado a tener que abandonar en contra de su voluntad su tierra natal, porque allí no puede llevar una vida digna. En ese sentido creo que en Europa seguimos siendo responsables de la nefasta herencia colonial, que ha dejado a la mayoría de los países del sur en una situación de subdesarrollo y dependencia. Mientras esta situación continúe, no podemos decirles ‘ey, sabemos que nos hemos quedado con la mayor parte del pastel, pero lo sentimos: aquí no hay sitio para todos’”.

Esteban nos confiesa: “Sueño una utopía: creo en una suerte de Nación Humana Universal, donde no existan fronteras, donde se respeten y cuiden todas las culturas y tradiciones que existen en todas las regiones y a la vez todas ellas intercambien y se ayuden con lo mejor que tienen, aportando al común. El avance tecnológico debería repercutir en que todos vivamos mejor; recursos hay, lo único que hace falta es justicia social, pero no va a venir sola: habrá que lucharla”.

Teresa reivindica “Una sociedad con libertad, pero con normas, con seguridad, y donde haya cierto control de fronteras. Y donde los que trabajan cada día para levantar su país sean reconocidos”. Finalmente, Almudena entiende “que casi todo se hace pensando en que, si hay desastres, ni a nosotros ni a nuestros seres queridos les ocurrirá semejante cosa… Grave error… Yo quiero para todos los seres humanos las mismas cosas buenas que anhelo para mí en estos temas, a saber: poder viajar por el planeta sin restricciones, si me veo en la necesidad de emigrar porque mi país no garantiza mis mínimos necesarios o sencillamente porque quiero conocer el mundo desde otra óptica, siendo bien recibida y atendida con respeto”.

 

Para hacer este reportaje hemos contado con las opiniones de:

Iván Vázquez, 34 años, administrativo; 
Esteban Palomares, 31 años, diseñador gráfico; 
Teresa Fernández, 48 años, agente inmobiliario; 
Almudena López, 51 años, empresaria.

 

 

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