• sábado , 21 abril 2018

La primavera la sangre altera… O no es por eso…

ANA DE GÓNGORA. Abril 2018.

El mes de marzo está siendo de lo más convulso y borrascoso en todos los aspectos. Meteorológicamente se están produciendo fenómenos poco frecuentes por estas tierras, y que según parece tiene que ver con el cambio climático por el calentamiento global que aún hay quienes no quieren ver… Y no sabemos si esto influye en el ambiente, en las personas o viceversa, pero en el país entero se están produciendo y viviendo situaciones y reacciones imponentes; probablemente debido al hartazgo de un Gobierno pasivo y de espaldas a la ciudadanía. En la cuestión catalana faltó nivel político y se prefirió judicializarlo; en principio les venía bien a ambas partes para distraer la atención de los enredos de corrupción en que andaban inmersos unos y otros; ahora, cuando han llegado al extremo del esperpento, la cuestión está manos de la jurisprudencia de varias naciones. Mientras la ciudadanía catalana está viviendo y padeciendo por la incompetencia de quienes gobiernan y quienes pretenden hacerlo.

Otras muestras muy evidentes han sido las sendas manifestaciones multitudinarias en todo el país que han tenido repercusión mundial. La primera fue el 8 de marzo, fecha declarada Día Internacional de la Mujer Trabajadora desde 1911, aunque después se suprimió lo de trabajadora, pues sabido es que no solo es trabajo el que se hace por cuenta ajena. En principio fue por la trágica muerte de 129 mujeres menores de 30 años y en su mayoría inmigrantes que trabajaban en una fábrica de camisas en el piso 9º de un edificio de Nueva York, en condiciones pésimas. Se produjo un incendio y las puertas estaban cerradas por fuera; según los dueños era normal, por seguridad. Las mangueras de los bomberos no podían llegar más que al 6º piso. Esto fue el día 25. El día 8 se eligió en 1917 porque fue ese día cuando las mujeres rusas se sublevaron contra la guerra y la falta de alimentos con el lema “paz y pan”, y fue el impulso de la revolución rusa. Este año se han querido reivindicar temas puntuales, que en teoría están aceptados pero no se llevan a la práctica. Lo que ha disparado las alarmas es que se declarara “feminista”, tal vez porque no se han molestado de buscar en el diccionario o internet el significado de este término. Tal vez si hubieran dicho “femenina”, a muchas personas les habría sonado mejor por recuerdo de otras épocas…

La segunda manifestación multitudinaria, por la indignación de los jubilados por el ninguneo que el Gobierno hace con las pensiones. Es el colmo que mientras alardea de cómo ha superado  la crisis, los únicos que notan la mejoría de la situación son las grandes empresas, cuyos beneficios quintuplican la subida de los salarios. Los jubilados tienen muy claro que la pensión les corresponde por derecho y que el problema no es cuántos pensionistas haya ni cuánto vayan a vivir; el problema es la mala gestión del erario público y la mala distribución de los presupuestos. Que el Ministerio de Defensa (que debería recuperar su antiguo nombre “de la Guerra”, pues parece esté preparándose para ello) quiere invertir millones de euros en lo que llaman “lavar su imagen” cuando trata de introducir en las escuelas adoctrinamiento militar. Seguramente a la Sra. Le Pen le gustaría copiarlo. Y 30.000 millones de deuda en aparatos bélicos de EE UU por la OTAN.

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