• lunes , 17 diciembre 2018

La cultura del libro

CARLOS RODRÍGUEZ EGUÍA.

En una librería de Goya me llamó la atención el libro El precio a pagar (2015). Al leer el título, pensé en la ancestral cultura del do ut des (“te doy para que me des”). También creí que pudiera referirse a una novela policiaca o a alguna venganza al estilo shakespeariano de Hamlet o El mercader de Venecia. De la intriga pasé a la curiosidad y me enteré que el autor, con el nombre de Joseph, era el iraquí musulmán chií Mohammed, hijo de un acaudalado chií de Bagdad y perseguido por convertirse al cristianismo en el Iraq del dictador suní Sadam Hussein.

Intriga, curiosidad y noticias de cristianos asesinados por musulmanes suníes extremistas de un autoproclamado califato o Estado islámico (EI) yihadista, contrario al régimen también dictatorial del sirio El-Asad, me indujeron a leer el libro de 208 páginas, en formato 14,5 X 21,5 cm. y traducción del francés Le prix à payer (2010).

Joseph  no coincidió en su huida a Europa con la húngara Petra László, que zancadilleó al sirio Osama, cuando corría cargado con su hijo Zaïd de siete años. Aunque el iraquí tuvo que sortear otras zancadillas y caídas en su huida a Europa, no son conocidas porque no se vieron en la tele.

La cultura de la imagen es valiosa; pero en cuanto a la tele, el espectador no ve las imágenes al ritmo que quiere. En cambio, el lector de libros marca el ritmo que desea en la lectura. Muchos libros han inspirado guiones de cine. No sería extraño que El precio a pagar fuera uno de ellos. Escrito en primera persona, es tan cinematográfico que se puede imaginar lo que se narra con tanta sinceridad.

La cultura de la palabra escrita, del libro impreso en papel, es insustituible. Ni siquiera por el e-book (libro electrónico) ni por la tablet (computadora portátil) ni por cualquier otro artilugio. Las ferias anuales del libro, tanto en el parque del Retiro como las del libro antiguo y de ocasión y del libro viejo y antiguo en el paseo de Recoletos son manifestaciones de la viveza de un permanente medio de comunicación, del libro para aprender, para entretener, para tantas cosas… El precio a pagar ayuda a comprender el actual éxodo sirio desde un país bajo una dictadura, destruido por la guerra, dividido por facciones en lucha y atenazado por el terrorismo.

El corpulento Joseph, cuyo calvario desde su conversión comienza en 1987, se vio  obligado a dejar Iraq. Vive desde 2001 en Francia con su mujer e hijos procedentes de Iraq, después de haber sido encarcelado, torturado, perseguido y tiroteado por sus hermanos y herido por el disparo de un tío suyo. El precio de la apostasía del entonces Mohammed era la muerte, según la fatwa o pronunciamiento legal de un ayatolá.

El precio a pagar contiene un poco de todo lo imaginado en las primeras líneas de este texto. Es en parte la venganza de una familia chií. Y sobre todo, la fuerza de la fe del protagonista que, como en la canción You´ll never walk alone (“Nunca caminarás solo”), tampoco estuvo solo en su costoso camino a la libertad. Su mujer, musulmana convertida también al cristianismo, fue un decisivo apoyo.

 

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