• lunes , 17 diciembre 2018

El último adiós, desde el barrio de Fuente del Berro

CARLOS RODRÍGUEZ EGUÍA. Mayo 2018.

Un bloque de viviendas y un parque de bomberos, entre las actuales calles de Marqués de Mondéjar y Rufino Blanco, en el barrio de Fuente del Berro, ocupan el solar de la cárcel de mujeres de Ventas, derribada a partir de 1972. En esa prisión, la pianista guipuzcoana de 29 años, Blanca Brisac Vázquez, hija mayor de un empresario francés y esposa del violinista Enrique García, perteneciente a la UGT, se despide de su hijo Enrique, de 11 años, escribiendo el 5 de agosto de 1939 una carta que el destinatario no podría leer hasta pasados 13 años. Es el último adiós de una madre, antes de ser fusilada el mismo día que escribe la carta.

Precisamente, “El último adiós” es el primer capítulo de la serie Cartas en el tiempo, emitida el 10 de abril de este año por La 2 de TVE. En ese capítulo se habla de tres personas y sus correspondientes cartas de despedida: el escritor Miguel de Cervantes, el militar Diego de León y la pianista Blanca Brisac. De la carta de ella destaco los siguientes párrafos: “Perdóname, hijo mío, si alguna vez he obrado mal contigo.” / “Voy a morir con la cabeza alta.” / “Que quieras a todos y que no guardes rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca.” / “Las personas buenas no guardan rencor y tú tienes que ser un hombre bueno, trabajador. Sigue el ejemplo de tu papachín.” / “Tu padre y yo vamos a la muerte orgullosos.” / “No sé si tu padre habrá confesado y comulgado. Yo sí lo he hecho, Enrique, que no se te borre nunca el recuerdo de tus padres”. Y se despide de su hijo con estas palabras: “Hijo, hijo, hasta la eternidad. Recibe después de una infinidad de besos el beso eterno de tu madre”.

Blanca Brisac era la mayor de “Las Trece Rosas”, nombre con el que se conoce a 13 jóvenes, con edades comprendidas entre 16 y 29 años, fusiladas ante las tapias del Cementerio del Este un 5 de agosto de 1939, en cumplimiento de la sentencia a muerte, por un delito de adhesión a la rebelión, de un Consejo de Guerra que aplicó la Ley de Responsabilidades Políticas.

La historia de “Las Trece Rosas”, pertenecientes a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) excepto Blanca Brisac, ha sido novelada por Jesús Ferrero (Las Trece Rosas, 2003); documentada por el periodista Carlos Fonseca en Temas de hoy (2004); filmada en un documental titulado Que mi nombre no se borre de la historia, emitido en 2006; y mencionada en la novela La voz dormida (2002) de Dulce Chacón. Inspirándose en la obra de Fonseca, Emilio Martínez Lázaro dirigió la película Las Trece Rosas (2007). Del poeta leonés Cuervo Taboada son estos versos: “Trece rosas rojas, las trece rosas, / eran trece las llevaban en camión, / las bajaron a golpes y nerviosas / estrecharon sus manos en el paredón / trece rosas rojas, las trece rosas / y delante los fusiles del pelotón / iban a matarlas y victoriosas / gritaron:¡República y Revolución!”.

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