Un instante atrapado en bronce: patrimonio recuperado

El Museo Arqueológico Nacional acoge dos extraordinarios grupos escultóricos romanos de bronce, fechados entre los siglos I a.C. y II d.C., que representan a dos niñas de corta edad que juegan, gateando, a perseguir perdices.

Virtuosismo escultórico

Las esculturas fueron fundidas mediante la técnica de la cera perdida, procedimiento muy utilizado desde la Antigüedad, ya que permite la elaboración de figuras huecas y, por tanto, menos pesadas, de gran detallismo. Los bronces solían realizarse en múltiples partes que posteriormente se unían mediante soldadura. El final del proceso implicaba diferentes pátinas y acabados, incrustación de piedras o pasta vítrea en los ojos y aplicación de láminas de cobre o plata en pestañas, labios o adornos del cabello para imprimir un mayor realismo.

Este conjunto, en un sorprendente estado de conservación, destaca por su excelente calidad técnica, apreciable en el esmerado tratamiento del cabello o las túnicas, impregnadas de movimiento y ligereza; en los ojos, donde además de incrustaciones en piedra y metal se aprecian todavía vestigios de las pestañas, realizadas con finas láminas metálicas; así como en el tratamiento naturalista y minucioso del plumaje de las aves. A ello hay que sumar lo inusual de un conjunto escultórico en bronce (metal muy codiciado históricamente), conservado hasta la actualidad de forma íntegra, incluidas sus peanas originales.

Singularidad iconográfica

El conjunto es excepcional por su temática, ya que se inserta dentro de la corriente, desarrollada especialmente en época helenística y continuada en Roma, del gusto por lo cotidiano. No son raras las representaciones de niños y niñas en compañía de sus mascotas, tales como cachorros de perro, aves o conejos, tanto en monumentos funerarios como en objetos de carácter decorativo. La perdiz, con su hermoso plumaje y facilidad para ser domesticada, fue habitual compañera de juegos infantiles y escenas domésticas. Ya desde el mundo griego es un ave asociada a la fecundidad, a la diosa Afrodita y, por extensión, al ámbito femenino.

Se trata de piezas exclusivas, encargadas probablemente por algún miembro de las élites hispanorromanas para la ornamentación de alguna villa, cuyos espacios se decorarían con esculturas de mármol y bronce de altísima calidad. Su carácter intimista induce a pensar que pudieron ubicarse en torno al peristilo o jardín, o quizás en alguna estancia interior cercana.

Recuperación

Las piezas habrían sido expoliadas de algún yacimiento del sur peninsular entre los años 2007 y 2008, y sacadas posteriormente de manera ilícita del país. Tras blanquearse su origen y procedencia ilegal, fueron introducidas en el mercado del arte internacional, siendo subastadas en el extranjero en 2012, llegando a estar expuestas en el MET de Nueva York.

Su presencia y exhibición pública hoy en el MAN se debe a la labor de investigación y recuperación llevada a cabo por la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional, en estrecha colaboración con el Ministerio de Cultura, en el marco de una larga operación policial contra el tráfico ilícito de bienes culturales en la que han colaborado, además, otros organismos como el Homeland Security Investigations de los EE UU, el departamento de Aduanas del Ministerio de Hacienda y la Agregaduría de Interior de la Embajada de España en Suiza. El éxito de la operación se materializó el pasado 20 de diciembre con el retorno a España de estos extraordinarios bronces y su restitución al patrimonio arqueológico español.

Desde su depósito en el MAN, las piezas han sido sometidas a un tratamiento de conservación para estabilizar y proteger el metal y garantizar su preservación. Además, se ha realizado una batería de estudios físicos y analíticas que permitirán profundizar en el conocimiento científico, técnico e histórico de las esculturas. Su recuperación permite disfrutar hoy de la contemplación de unas obras únicas, pero la investigación continúa ahora en los laboratorios y bibliotecas, donde sin duda saldrán a la luz nuevos datos que enriquecerán aún más su valor como testimonios excepcionales de nuestro pasado.


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