IN MEMORIAM. Raquel Alegre Leal, comprometida con el feminismo

En estos días de agosto en los que se ha cumplido el primer aniversario de su fallecimiento, quisiéramos recordar desde la Asociación XXI en Igualdad a la que fuera compañera y vicepresidenta de nuestra entidad, Raquel Alegre Leal.

Conocí a Raquel como compañera de trabajo y, al igual que todas aquellas personas que tuvieron la oportunidad de trabajar con ella, solo puedo decir que fue una excelente compañera.

Hace una década, en 2013, hablamos de su posible participación en nuestro proyecto asociativo, con el propósito de fomentar la igualdad entre mujeres y hombres y el feminismo. Su respuesta y compromiso fue inmediato, incorporando además a su mejor amiga, Mar Sánchez, a dicho proyecto que por entonces daba sus primeros pasos. De esta forma inició con ilusión y asumiendo responsabilidades su recorrido en la asociación, organizando y participando en talleres dedicados a la búsqueda de empleo, conferencias sobre la violencia de género o encuentros con otras organizaciones a través de las cuales conocimos la situación de las mujeres en Oriente Medio, Hispanoamérica, África, India, Afganistán, Siria...

De esta forma, Raquel Alegre trabajó con empeño para visibilizar cómo viven las niñas y las mujeres en lugares del mundo donde carecen de derechos y posibilidades y aportar su granito de arena para que en nuestras sociedades desaparezca la desigualdad por el mero hecho de nacer mujer.

Por desgracia, Raquel falleció en agosto del año pasado en los Alpes franceses realizando una actividad en la que era una experta: la escalada. Pero en ocasiones la montaña juega malas pasadas.

Raquel fue una persona admirable. Siempre con una sonrisa, una actitud positiva, afable y cordial con su familia, sus amistades y colaboradora con sus compañeros. También fue una gran docente, dedicada por entero a su alumnado, a quien supo transmitir la necesidad de lograr una sociedad más justa, más libre y, por supuesto, más feminista. Las palabras de Aristóteles “educar la mente sin educar el corazón no es educar en absoluto” fueron máxima fundamental para ella.

Recuerdo su entusiasmo en el proyecto que hemos tenido la suerte de compartir. Muchas serían las vivencias a comentar. Así, por ejemplo, al terminar las actividades que realizamos en el hoy C.C. Rafael Altamira solíamos ir una tabernita cercana donde finalizado el acto en seguida comenzábamos a pensar —Raquel la primera— en nuevas actividades.

Sin duda, la dedicación de Raquel en el fomento de la igualdad en la sociedad y en nuestro distrito en particular fue siempre digna de elogio. Querida Raquel: gracias por tu compromiso con los derechos humanos, con el feminismo y por tu bondad. Te echamos mucho de menos. Siempre estarás presente en nuestro corazón.

 


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