HISTORIAS DEL DISTRITO. Especies de espacios

“Escribe, canta, crea, aunque nadie escuche. Porque el arte verdadero nace del alma, no del aplauso.” Patti Smith

Quizás las palabras de los profetas y los sabios están escritas en las paredes del metro, ocultas tras los anuncios de felicidad... Esto ando cavilando mientras escucho el piano repetitivo de Wyatt en Music for airports de Brian Eno.

De repente, se me vienen a la mente unas palabras de una de las mejores periodistas de nuestro país, Soledad Gallego-Díaz (quien nos dejó hace bien poco): “Nunca dejes de viajar en metro, de andar por los barrios, de hablar con la gente”.

Y esto es lo que he estado haciendo todo este tiempo, porque no todo está en los archivos, bibliotecas o hemerotecas.

Hay retazos de historia de nuestro barrio en lugares insospechados; en los recuerdos de una persona que te encuentras en Las Encinas o la Vermuterapia, en una foto que alguien colgó en las redes sociales rememorando su niñez, observando detenidamente un edificio que no parece encajar en su entorno...

Sin embargo, durante mucho tiempo he ido relegando una serie de artículos que surgieron paseando por el Distrito, cuando advertí que tenemos opciones de disfrutar del arte de varias maneras.

Arte arquitectónico, el más evidente y accesible. Pueden admirar muchísimos edificios como podríamos ejemplificar con uno de estilo neobarroco francés, el palacio de Amboage (la embajada de Italia; aunque se indica con entrada esquina Lagasca 98, pero con una mejor visión desde Juan Bravo tomando algo en la terraza del Milford).

Detalle de la firma de Juan José Junquera, en Claudio Coello, 106

Existen otros tipos de opciones como:

— Altorrelieve plano [sin firma] de estilo excesivamente simplificado, pero perfectamente integrado en la estructura, casi simbólico en el dintel del portal donde observamos un hombre y su hijo plantando un árbol que quizás sea obra del gijonés Manuel Álvarez Laviada (1892-1958) (Diego de León, 5).

— Mural de azulejos, también situado sobre la fachada justo antes del hueco del portal; una composición de orgánica y geométrica, colores suaves (verdes, amarillos, rosas y azules) con aves y vegetación abstracta del ceramista madrileño Juan José Junquera en 1959 (Claudio Coello, 106).

— Mural de azulejos, con formas geométricas, colores planos y composición abstracta, también situado sobre la fachada justo antes del hueco del portal, pero que recorre toda la fachada sobre las puertas de garajes de F. Guerrero, Centro Ruzolina en 1956 (Juan Bravo 48, esquina con General Diaz Porlier).

Detalle de la firma del mural de azulejos de Juan Bravo, 48 

Para finalizar, varios portales del Distrito (que no revelaré) cuentan con la reproducción de una escena marina del siglo XVII; de niño había visto muchos días este cuadro, y es el responsable de mi interés en ofrecerles este primer artículo. Se trata de la Vista del puerto (1807) del autor Paul Bril o Brill (Amberes, 1554 – Roma, 1626), que se encuentra en la Galleria Borghese en Roma. Lo pintó para Pablo V, quien a su vez se lo entregó a su sobrino Scipione Borghese.

'Vista del puerto', de Paul Bril o Brill (Amberes, 1554 - Roma, 1626), que se encuentra en la Galleria Borghese

Brill era un pintor flamenco del que se afirma que fue el pintor de paisajes más popular en Roma entre los siglos XVI y XVII. No solo pintaba sobre lienzo, también elaboraba frescos. En general tuvo honores y reconocimientos de alto perfil, pero los críticos lo denostaron ampliamente por considerar sus paisajes obras inferiores. No obstante, el éxito comercial le respaldó.

A la derecha, un impresionante galeón de tres mástiles y aparejo redondo. Brill exagera la altura de los mástiles por razones compositivas. En ellos se destacan las banderas con el escudo Borghese y los emblemas de Pedro y Pablo, y en otro en la proa dedicado a la Inmaculada Concepción y una bandera blanca con insignias papales coronadas con las llaves y la triple corona papal.

Existen también embarcaciones más pequeñas, costeras y de cabotaje que eran jabeques con vela latina, así como botes de remo.

Es claramente una pintura de paisajes flamenca donde la actividad humana da dinamismo la escena: tripulación activa, cargadores y estibadores, soldados y guardias en la parte inferior derecha con ropajes de color vivo rojo y azul con lanzas o alabardas. Y al fondo un vasto paisaje con cielo plomizo; la ciudad es imaginaria, con torre campanario, tipo de costa italiana, torre del faro. Es al estilo vedute o capricho paisajístico.

Altorrelieve plano en Diego de León, 5


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