• martes , 19 noviembre 2019

Urge un compromiso mayor por los demás

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Urge un compromiso mayor con los demás

Cruz Goñi Paternáin, religioso Terciario Capuchino y antiguo párroco de Nuestra Madre del Dolor

África Martínez

Este mes entrevistamos al popular padre Cruz Goñi Paternáin, religioso Terciario Capuchino y antiguo párroco de Nuestra Madre del Dolor (Colegio Fundación Caldeiro) de la avenida de los Toreros. Este navarrico de 75 primaveras es conocido por ayudar a todos en la parroquia y, sobre todo, a personas que sufren adicción al juego y matrimonios separados y divorciados.

¿Quién es Cruz Goñi?
Soy religioso y pertenezco a la Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos Amigonianos. Ingresé en 1958.
colegio-caldeiro-150x150 copia¿Por qué se hizo Terciario Capuchino?
Porque siempre quise ser sacerdote. Desde niño… Una familia muy creyente, un hermano sacerdote, una hermana Sierva de María… Conocí esta congregación a través de un primo Terciario Capuchino. Me gustó el talante eminentemente franciscano y su misión. Y allí me quedé hasta el día de hoy.

¿Cuál ha sido su trayectoria?
Los años de formación recorrí Godella (Valencia), Hellín (Albacete), Amurrio (Álava) y Dos Hermanas (Sevilla). Una vez llegado a la meta, ser religioso y sacerdote, comencé a ejercer como tal en Pamplona, Godella y Madrid.

¿Desde cuándo ejerce en el barrio?
Por la gracia de Dios y por la bondad del barrio, desde mis 34 años hasta hoy. Llegué a Madrid en el verano de 1973.

¿Cuál ha sido el mayor reto?
Desde mi ser y mi hacer, la misión especial de la congregación ha sido y sigue siendo “ir en busca de la oveja que se pierde; de la moneda que se extravía; del hijo que se aleja de la casa paterna”… Por ello la parroquia colabora en un centro de día propio para niños y adolescentes; y con el proyecto “Incontro” para toxicómanos desde Cáritas parroquial. Pero siempre tuve la pesadilla por tener alguna acción social propia en la parroquia.

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¿Destaca algún momento?
El primero fue crear un área pastoral social dedicada a la autoayuda de la ludopatía. Desde entonces se convirtió la parroquia en lugar de encuentro para personas necesitadas con esta carencia. Y aquí están con nosotros todos los domingos, lunes, miércoles y viernes, todos los meses del año. No tienen vacaciones, ya que la autoayuda se necesita los 365 días del año. También está el grupo de familias los lunes y viernes.
El segundo fue la creación de una nueva área para personas separadas y divorciadas. Para ellos también se convirtió la parroquia en “lugar de encuentro”, así como de relación y autoayuda.

Desde su punto de vista, ¿piensa que hay actualmente suficiente sensibilidad y medios para atender estos colectivos con dificultades?
Muy personalmente, pienso que sensibilidad sí la hay. Colaboración efectiva, no tanta. Se puede crecer más con campañas de información y de sensibilidad en estos campos. Y, sobre todo, urge un compromiso mayor por los demás, en especial con los más necesitados. Es decir, no basta pensar en los demás: hay que servir. El problema está, quizás, en una injusta distribución de los recursos. Por poner un ejemplo, ¿sería justo que por causa de los “recortes” recortaran la merienda a nuestros ancianos que acuden a centros de mayores?

¿Qué avances destacaría en la sociedad actual?
Se han dado pasos gigantes en toda clase de avances tecnológicos, que ejercen una gran influencia en pequeños y grandes. Destacaría uno de ellos: las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

¿Proyectos de futuro?
Otra realidad evidente es el envejecimiento de forma llamativa de la sociedad española. Por muy barrio de Salamanca que seamos, vivimos entre muchos ancianos que están solos, abandonados o desatendidos afectiva y efectivamente. La cultura actual no favorece una justa valoración del anciano, y menos aún cuando está enfermo. Con cierta facilidad se les “aparca”. Tiene razón el papa Francisco cuando exclama: “¡Cuántas veces se descarta a los ancianos con actitudes de abandono que son una verdadera eutanasia escondida!”. He aquí una segunda prioridad social para trabajar conjuntamente Junta de Distrito y parroquias, a fin de incrementar la atención a nuestros mayores y enfermos, siendo ellos mismos agentes activos y responsables de la misma.

¿Cómo es su relación con el barrio?
Por mi parte, me atrevo a decir que positiva y buena. Paso muchas horas por sus calles, y esto ha sido muy útil para mi vida y mi trabajo. Algo de esto quiere el papa Francisco, cuando exclama: quiero “una Iglesia en salida”, e invita a todos a salir a las periferias geográficas y, sobre todo, a las existenciales que están cerca de nosotros, en nuestro barrio. Por lo demás, soy un vecino más. Los que tienen que darme el aprobado, y me conformo, son los convecinos del barrio, los feligreses de la parroquia. Ellos tienen la palabra. Gracias.

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