• lunes , 17 diciembre 2018

Tres comuneros, en los barrios de Castellana y Lista

CARLOS RODRÍGUEZ EGUÍA.

Cuando compaginaba el trabajo de periodista con el estudio en la facultad de Filosofía y Letras de la Complutense, residí una temporada en una vivienda de la calle Padilla, y diariamente pasaba por Juan Bravo y Maldonado, paralelas a ella. Llamaba la atención que tres comuneros, rebeldes al poder constituido, derrotados en Villalar (23.04.1521) por las tropas de Carlos I de España y V de Alemania, y decapitados por orden del rey emperador, dieran nombre a unas calles del distrito de Salamanca, en días de dictadura para unos y dictablanda para otros. Fue más dictadura para el diario Madrid, editado en un edificio de General Pardiñas, esquina a Maldonado, y cuya publicación se prohibió el 25.11.1971. Aún no había volado por los aires, frente al número 104 de Claudio Coello, cerca de Juan Bravo, el coche del presidente del Gobierno, almirante Carrero Blanco (20.12.1973), cuya vivienda estaba en Hermanos Bécquer del barrio de Castellana, no lejos del lugar del atentado.

Pasarían varios años, y sucederían acontecimientos decisivos para la historia de España, para que las concentraciones prohibidas en la población vallisoletana de Villalar (actual Villalar de los Comuneros), cada 23 de abril, tuvieran carácter oficial, al constituirse en 1983 la Comunidad Autónoma de Castilla y León, cuya fiesta se celebra precisamente el 23 de abril. Décadas hacía que una calle del barrio de Recoletos llevaba el nombre de Villalar. También en 1983 se inaugura en Juan Bravo la nueva sede de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM).

Más tiempo ha transcurrido para que Juan de Padilla tuviera un monumento en su natal Toledo (15.03.2015). También a Juan Bravo se le ha dedicado un monumento en Segovia, y el pendón de los comuneros de Salamanca, a cuya cabeza figuraba Francisco Maldonado, se conserva restaurado en la catedral vieja salmantina.

La imagen de los comuneros y de María Pacheco, viuda de Padilla, resulta un tanto desvaída en la serie televisiva Carlos Rey Emperador. Más acertado es Castilla, canto de esperanza, musicalizado por el grupo folklórico segoviano Nuevo Méster de Juglaría e inspirado en el poema Los Comuneros, del leonés Luis López Álvarez. Con ritmos de arrabal y pandero, a los que se unen guitarra, laúd, bandurria y almirez, comienza con estos versos: “Mil quinientos veintiuno / y en abril por más señas / en Villlalar ajustician / quienes justicia pidieran”.

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