• martes , 12 noviembre 2019

Otra vez elecciones

De nuevo, en todos los medios, montones de fotos, entrevistas, declaraciones, inauguraciones, promesas… Y, los consabidos “y tú más” y “pues anda que tú…”. Pero esta vez han añadido un factor más: el “patrioterismo* nacional”, que cada cual lo utiliza en el sentido que le conviene y, entre unos y otros, distraen a todos de lo que realmente debería centrar la atención: la situación del país y la degradación a la que hemos llegado.

En mi opinión, debemos tratar de ser lo más objetivos posible. Olvidarnos de los viejos clichés: buenos y malos (o peores); rojos y azules; derecha o izquierda… La realidad hoy es otra. ¿Quién mueve los hilos (entiéndase el dinero, los intereses)? Porque es quien verdaderamente manda y apoya a quien o quienes puede o pueden ser más manejables; y, a su vez, controlan los principales medios de comunicación, los de más difusión. Así, podemos ver cómo destacan lo más favorable de unos, denostando a otros e incluso obviando información que podría ser contraria a sus propósitos. Por eso les viene muy bien la cortina de humo de los nacionalismos; mientras por un lado apoyan unos fanáticos ideales de irrealizable independentismo, incluso quienes jamás fueron independentistas sino que se asociaron y recurrieron al Gobierno central de turno; por el lado opuesto tensan la cuerda para que siga la exaltación y así poder destacar su defensa de la patria y suscitar el encono y el miedo.

¿Es éste el verdadero y mayor problema del país (incluyendo Cataluña)? Tratemos de ver la realidad sin ideas preconcebidas o inducidas por declaraciones y promesas, porque ya sabemos la validez que tienen: se mantienen hasta que llega el momento de cumplirlas. Así que no nos conformemos con promesas electorales: exijamos compromisos. ¿Algún aspirante al Gobierno está dispuesto a firmar ante notario lo que promete y a dimitir si no lo cumple? Ése sería mi candidato ideal para votarle.

De cualquier modo, no dejaré de votar nunca, porque la abstención es la mayoría silenciosa de la que se vale cada cual según le conviene; ni votaré en blanco, porque mientras no cambie el sistema electoral este voto favorece a los mismos de siempre. Así que si no encuentro un candidato que me inspire confianza cogeré la papeleta del que menos me guste, la tacharé, y así será voto nulo. No favoreceré a ninguno y habré votado.

Ana de Góngora

* Sí, digo “patrioterismo” porque “patriotismo” es otra cosa, algo mucho más digno e incluso heroico cuando alguien es capaz de sacrificarse por su patria, y éste no es el caso.

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