• lunes , 27 enero 2020

La tecnología avanza vertiginosamente

ANA DE GÓNGORA. Diciembre 2019.

La tecnología avanza vertiginosamente. Mientras, la calidad humana se degrada casi a la misma velocidad, llegando a niveles prehistóricos.

Mientras, aquí nuestros políticos discuten sobre galgos o podencos obviando lo que debería ser prioritario: los problemas reales de la gente, cuestiones que deberían estar resueltas desde hace meses, casi diría que algunos años. No solo los temas puntuales como los presupuestos, leyes que deberían cambiarse o mejorarse, problemas sociales que deberían ser prioritarios…

Hay además temas éticos, morales, ambas cosas, como el trato a las personas que huyen de su país por supervivencia por distintos motivos desde la Unión Europea, que nos afecta directamente. Se ha llegado al extremo de, según publica Icíar Gutiérrez en eldiario.es, “desde 2017, año en el que se selló el acuerdo con el país vecino (Libia) para frenar la inmigración, más de 38.000 personas han sido interceptadas y devueltas a sus costas por los agentes libios que patrullan las aguas del Mediterráneo con el apoyo financiero y técnico de la UE, según datos facilitados a eldiario.es por la Organización Internacional para las Migraciones. Tras volver a suelo libio, son detenidas. El 85% de los migrantes localizados en el Mediterráneo central son devueltos a Libia con el apoyo de la UE. Desde 2014, la UE ha destinado 286 millones de euros para ‘proyectos relacionados con la migración en Libia’”. A pesar de las críticas recibidas desde todos los ámbitos relacionados con los derechos humanos, desde la ONU, Médicos sin Fronteras y diversas ONG. Porque se ha denunciado que en ese país no se respeta ningún derecho y estas personas son esclavizadas, violadas, maltratadas y hasta se trafica con ellas como en los peores tiempos de la esclavitud. Todo se sabe en Bruselas, y aun así recientemente se les ha aportado otros cientos de millones para que sigan a lo suyo.

Otro tema que nos afecta y debería servirnos para tomar conciencia de que somos cómplices sin saberlo es el del negocio que hace nuestro país con la venta de armas y, por tanto, con los conflictos bélicos. “Turquía utiliza aviones de fabricación española en sus invasiones en el norte de Siria y Chipre”, “España exporta a Marruecos embarcaciones militares haciéndolas pasar por barcos civiles”, “Airbus e Iberia realizan en Barajas tareas de mantenimiento para aviones militares de Arabia Saudí”, “Una empresa española presidida por Josep Piqué produce los motores de los cazas saudíes que bombardean Yemen”… Son artículos de Pol Pareja, publicados en eldiario.es como exclusiva y contrastados con el título “El destino de las armas”.

Y muchos más temas sobre los que, en mi opinión, deberíamos reflexionar, como algo que en breve se va tratar aquí en nuestro país: el problema del cambio climático. Pero de esto ya hablarán todos los medios de comunicación (eso espero)…

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