• jueves , 23 mayo 2019

La diabetes se basa en los hábitos alimentarios y la actividad física

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Este mes entrevistamos al Dr. José Manuel Bádenas Sierra, médico general, endocrino y experto en diabetes de reconocido prestigio, que lleva dos décadas ejerciendo su profesión en el barrio de Fuente del Berro.

¿Quién es J.M. Bádenas?
La verdad es que mi vida profesional llena prácticamente mi vida privada, porque me dedico a la medicina más de la mitad de las horas del día. Me gusta mucho el contacto con los pacientes, y me interesa especialmente la diabetes: la llevo tratando desde hace muchos años y es en lo que estoy más especializado. Creo que mi vocación por la endocrinología y en particular por la diabetes nace porque desde niño soy diabético, y por eso conozco las inquietudes y las necesidades de los pacientes que atiendo.
Me hice endocrino por mi enfermedad crónica y porque tenía unos padres que me apoyaron siempre en todas las actividades que quería emprender… Creo que lo que yo soy se lo debo a ellos, sin ninguna duda…

¿Cómo empezaste tu trayectoria profesional?
Estudié en el Hospital Militar Gómez Ulla, y empecé a hacer mi especialidad en el hospital de Cruz Roja. Pero a raíz de que Cruz Roja cerró sus hospitales y pasó a la red del Insalud, me quedé en la calle. Y allí empecé mi aventura en la iniciativa privada de la medicina. Dificultades hemos tenido siempre, pero por aquel entonces a lo mejor había más ofertas de trabajo, yo era más joven y hacía absolutamente todo lo que me salía. Creo que he recorrido todos los servicios haciendo suplencias de endocrinología de Madrid, y luego ya me asenté humildemente en una consulta privada, que ha ido creciendo a lo largo de estos años.

¿Cuánto tiempo llevas ejerciendo en el barrio?
Dejé el hospital en 1992, y empecé mi actividad en un piso modesto. Luego vi la posibilidad de acceder a este, un poco más grande, y que además al ser un bajo no tenía ningún problema de barreras arquitectónica. Me lancé, y funcionó muy bien… Creo que aquí llevo ya unos 18 años…

¿Cuál ha sido el mayor reto?
Mantenerte al día dando lo que los pacientes te exigen y lo que tú mismo te has propuesto. Mi objetivo es ofrecer la mejor atención: la obligación de los médicos es curar al paciente, y en los casos en que no es posible, por lo menos tienes que saber consolarle y escucharle… Para mí eso es lo básico.

¿Destacarías algún momento en tu carrera?
Dejar el hospital para mí fue traumático. Han sido los mejores años de mi vida, sin ninguna duda, aunque en la esfera económica he ganado muchísimo más dinero en la iniciativa privada. De los primeros años, estoy muy agradecido a los compañeros de los que aprendí en aquella época. Sales de la facultad sabiendo mucho, pero tienes delante un paciente y no sabes ni cómo dirigirte a él. Es una cuestión de años de profesión, y entonces me ayudaron muchísimo.

Desde tu especialidad, ¿los madrileños nos cuidamos?
La mayoría de la gente, cuando descubren que eres endocrino, dicen “¿el que ve a los gordos?”… Es la consulta más frecuente en endocrinología, pero vemos muchas más cosas. Que podemos cuidarnos más, por supuesto que sí… pero creo que en general la población de Madrid sí es consciente de los problemas de su salud y sí se cuida. Pero, como personas, tenemos debilidades, y estas nos hacen recaer… Y bueno, pues ahí estamos para seguir animando.

¿Qué avance destacarías en tu especialidad?
Dentro de la diabetes, la esfera a la que yo me dedico, hay avances sobre todo en la tecnología. El panorama que se ofrece a los pacientes es cada vez más amplio, y el trabajo de ingenieros e informáticos ha permitido acceder a dispositivos de medida de glucemia sin necesidad de pincharte un dedo y a la administración de insulinas cada vez más purificadas y más en línea con la actuación fisiológica que haría la insulina de una persona.

¿Algún consejo?
Cuando planteo el tratamiento a un paciente diabético u obeso, en lo primero que insisto es en que no podemos utilizar los medicamentos como si fueran tiritas. Hay que hacer un planteamiento más integral. Lo primero es el conocimiento de la actividad física y de los hábitos alimentarios. Si no somos capaces de modificar estos dos aspectos que dependen de la vida cotidiana, estamos condenados al fracaso. La diabetes y la obesidad se basan en los hábitos alimentarios y la actividad física.

¿Cómo es tu relación con el barrio?
Creo que no soy una persona anónima. Llevo viviendo aquí desde los 4 años, y tengo ya 53. La gente sabe dónde vive mi familia y dónde vivo yo, y me implico bastante. Me siento identificado con este barrio, y no me movería nunca de él.

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