• martes , 7 abril 2020

Humor

Marzo 2020.

Minirrelatos frescos del día

EL MONOLOGUISTA

El monologuista ocupó el centro del escenario, realizó unas muecas la mar de graciosas y dijo:

— No es lo mismo… No es lo mismo el coronavirus que el virus de la corona.

El público estalló en sonoras carcajadas. Al fin y al cabo ocupaba las butacas contratado para tal fin.

 

ALARMA EN PALACIO

El capitán de la Guardia Real dio la voz de alarma:

— ¡Viene el coronavirus!

Y los monarcas pusieron pies en polvorosa para no ser alcanzados por la infección.

 

REUNIÓN DE COLEGAS

El COVIC 19 se encontró con sus compañeros, el Ébola y el Zika, y saludó:

— Hola: ¡encantado de virus!

 

DESFILE DE MODELOS

Los modistos españoles, emprendedores como ellos solos, lanzaron modelos originales de trajes protectores contra el coronavirus, para ofrecer una alternativa más estética a la monotonía de equipos blancos que todos conocemos. Quien alcanzó un éxito apabullante fue Agatha Ruiz de la Prada, con su personalísimo estilo a base de alegres colores rojos, verdes y azules. Todos los contagiados asistentes al desfile los aplaudieron rabiosamente.

DESDICHA

La tragedia de don Anselmo Pocoví Miravilles, fue palmarla por culpa del coronavirus. Fue una tragedia con recochineo, porque don Anselmo Pocoví Miravilles había sido republicano toda su vida.

 

PRESENTACIÓN

El Coronavirus presentó su novia a sus padres.

— Ésta es mi prometida, padres míos.

— ¿Cómo te llamas, querida? —preguntaron éstos a la joven.

Y dijo la pretendida:

— Soy la Bacteria Listeria.

 

PARA LECTORES BASTANTE LEÍDOS

— ¿Quién habrá desencadenado la epidemia del coronavirus desde Wuhan? —inquirió, muy preocupado,  el doctor Petrie.

Y contestó su amigo Nayland Smith, del servicio secreto británico:

— ¿Es que no se da cuenta? ¡No puede ser otro que el diabólico doctor Fu Manchú, para hacerse con el control del mundo!

 

HOMBRE DESCUIDADO

Don Enrique Marchalenes Paiporta no salía de casa, apenas departía con nadie. Sin embargo pilló un coronavirus como un caballo. ¿Y saben por qué? Por una imperdonable falta de precaución. Veía todos los días la media hora larga de noticias que daban los informativos de la tele sobre la epidemia. Pero como lo hacía sin ponerse mascarilla terminó contagiándose de la maligna infección.

 

PGARCÍA

 

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