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Ford Ka+: ‘low cost’ a la europea

JESÚS A. BORNAO. Enero 2017.

En 2018 se cumplirán 110 años de la aparición del vehículo que cambió la manera de fabricar bienes industriales complejos: se había puesto en marcha la cadena de montaje y el abaratamiento de los costes de producción. Aquella cadena que inspiró la película Tiempos modernos, escrita y dirigida por Charles Chaplin, que fue a la vez su actor principal. El 1 de octubre de 1908 comenzó la comercialización en Estados Unidos del automóvil Modelo T de la factoría Ford. Fue el primer coche producido en serie con piezas recambiables.

El pasado mes de octubre se cumplieron 40 años de la instalación de la fábrica de Ford en Almussafes (Valencia), desde donde sin ninguna interrupción se ha venido fabricando, ampliando sus instalaciones y ofreciendo cada día un producto de más calidad. Hoy esta factoría es la mayor de las que tiene Ford en Europa, y en ella se fabrican cinco modelos en exclusiva, se exporta a todo el mundo y se producen seis modelos diferentes. Ford es un fabricante español de pura cepa.

Con el Ford Ka+ 2016, Ford busca competir en un segmento de vehículos low cost, pero con calidad suficiente para comercializar en el mercado europeo en clara competencia con el Dacia Sandero o el Kia Río. Para ello este modelo se produce en la India con estándares de fabricación europeos. Su objetivo es la sencillez, la robustez, el precio y el bajo consumo, sin grandes concesiones a prestaciones, aunque pueda circular por carreteras y autovías a una velocidad más que holgada.

Para ello se acude a un motor de 1.200 cc de gasolina que ya se está usando en el modelo Fiesta, con dos potencias: 70 y 85 CV. Se ha mejorado la suspensión, la dirección y el chasis, se han incorporado seis airbags, control de estabilidad, ayuda de arranque en cuesta y limitador de velocidad. Este equipamiento en un vehículo utilitario hace solo cinco años era de ciencia ficción.

El modelo de 70 CV cuenta con aire acondicionado, y el de 85 CV con climatizador, volante de cuero, sensor de aparcamiento y llantas de aleación. El exterior está marcado por la parrilla hexagonal en un morro truncado muy vertical, muy del estilo de los elegantes Mazda. Anclado en la plataforma del modelo Fiesta, con el que comparte elementos, es solo un poco más corto que el anterior y 29 mm más alto. En su interior, la consola central compartida con el modelo Fiesta se encuentra con todos los botones de mando posibles y con 21 huecos distribuidos en el habitáculo para dejar desde las gafas hasta el móvil.

El tacto y el aspecto de la consola ha mejorado mucho respecto del anterior modelo, digamos que se ha europeizado. Sin haberlo probado, habría que mejorar los plásticos de los asientos delanteros y añadir más espuma a los asientos. Para su tamaño es un vehículo espacioso, y además dispone de cuatro puertas, lo que nos hace olvidar los equilibrios para acceder a las plazas traseras en el antiguo modelo Ka; un buen maletero y espacio más que suficiente en los asientos traseros y una buena posición desahogada para el conductor.

Ford ha querido conservar el nombre de Ka como referencia a su vehículo utilitario, pero no tiene nada que ver con el anterior modelo. Vías más anchas, batalla alargada y mejoras en la suspensión le hacen mucho más estable. Quien quiera un vehículo sencillo, robusto, con capacidad para cuatro o cinco personas por ciudad y a un precio contenido, puede pensar que esta es una buena opción por menos de diez mil euros y con posibilidad de financiar con Ford. En el Distrito Salamanca se puede encontrar en el concesionario Deysa, en Conde de Peñalver, 38.

 

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