• sábado , 14 diciembre 2019

Dignidad vs dinero

ANA DE GÓNGORA.

¿A cuántos políticos podría considerarse dignos de la posición que ocupan? Quizá podrían contarse con los dedos de las manos. Suele decirse que el poder corrompe, pero yo no creo que sea así. En mi opinión, hay quien entra en política con afán de medrar y no hace ascos a nada para encumbrarse. Se apoya en quienes comparten sus intereses y, al mismo tiempo, formando piña, o peña, impiden y obstaculizan el paso a quienes no son de la misma cuerda. Lo que sea, con tal de que no vayan a romperles el negocio.

Al robagallinas o al que roba un jamón para dar de comer a su familia, mano dura: que la justicia caiga sobre ellos con firmeza y al trullo… Ah, pero, ¿con los políticos corruptos? A ellos hay que tratarlos con guantes de seda. Ellos son los padres de la patria, administran nuestro dinero —desde paraísos fiscales y en su beneficio, claro—, y con él pueden pagarse buenos abogados. Incluso a veces la fiscalía parece estar a su favor, y si no logran librarlos, al menos sí consiguen eternizar sus juicios hasta que llegue el momento de conseguirlo.

¿Dignidad? ¿Qué es eso o qué importa?… Sí, por desgracia es lo que estamos viviendo. Y, también es cierto que no todos los políticos son corruptos, pero quienes están junto a ellos y los defienden incluso con mentiras o miran para otro lado también son culpables, o bien porque también han participado del lucro aunque aún no se haya descubierto, o por encubrimiento. No cabe la solidaridad con quienes están robando al país, y quienes se consideran patriotas deberían ser los primeros en pedir un castigo ejemplar precisamente porque son personalidades públicas y tendrían que predicar con el ejemplo. Con todo lo que han esquilmado podrían probablemente haberse solucionado los problemas que afronta el país: deuda pública (que seguramente sería muy inferior si se hubiera gestionado honestamente), servicios sociales, creación de empleo, el fondo de las pensiones…

'No cabe la solidaridad con quienes están robando al país'.

¿Qué es la dignidad de estas personas? Su cartera y sus cuentas corrientes, estén donde estén. Tampoco es comprensible que, una vez desenmascarados, quieran seguir manteniéndose cara al público. ¿Están cegados por su soberbia o por su avaricia? Con lo que han amasado a nuestra costa podrían estar viviendo impunemente el resto de su vida en uno de esos paraísos no solo fiscales, también terrenales, en los que guardan sus botines.

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