• viernes , 19 octubre 2018

De vuelta a la casilla de salida

ANA DE GÓNGORA. Julio-agosto 2018.

Cierto que lo hacemos con meses de retraso, por no hablar de años… Lo importante es que parece que el nuevo Gobierno ha llegado con voluntad de hacer lo posible por reparar y mejorar cuanto se ha deteriorado en calidad de vida, en valores democráticos, en derechos sociales que tanto costó conseguir y que han ido anulando. No esperamos milagros: bastará con que quienes tienen capacidad para tomar decisiones y hacer los cambios necesarios procuren llegar a acuerdos para conseguirlo; que prime el interés común de la sociedad, de la ciudadanía, al margen de los intereses de partido.

Esperemos también que la Justicia sea realmente independiente y justa. No es redundancia, pues la aplicación de la ley estrictamente no siempre parece justa, y es mucha la tarea que tiene pendiente.

‘Basta con mirar alrededor en cualquier ciudad para ver que el tercer mundo está ahí también’

De cualquier modo, a nivel mundial se están dando situaciones muy alarmantes. Hay una gran crisis de valores, y no me refiero a intereses crematísticos, aunque también. Cada vez es mayor la cantidad de personas que viven en absoluta marginalidad social, en pobreza total, y esto se da en ciudades de todo el mundo; se habla del primer mundo o del tercero, como si pudieran establecerse categorías de calidad de vida marcando distancias. Una forma de autoengaño: basta con mirar alrededor con un mínimo de atención en cualquier ciudad para ver que el tercer mundo está ahí también.

La gran crisis de valores que estamos viviendo es la deshumanización de la sociedad. Frente a personas concienciadas que se preocupan de ayudar a quienes lo necesitan, a pesar de sufrir acoso y presiones, hay gobernantes, dirigentes y otras personas influyentes lanzando mensajes y tomando medidas racistas y xenófobas que están haciendo que se alcen voces reconocidas y autorizadas diciendo: “No hablemos de ‘ultras’ o ‘radicales’, llamémoslo por su nombre: fascismo”. Prescinden completamente de la Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por la tercera asamblea general de las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948 en París. Incluso países como Israel, que desde hace 70 años viene eliminando inmisericordemente al pueblo palestino, al que invadieron en cuanto el 14 de mayo de 1948 el último soldado británico abandonó el territorio por la dejación de su Gobierno en resolver la autodeterminación palestina como país. En los últimos tiempos, en la franja de Gaza están llegando a la más cruda y despiadada violencia: matan a cualquiera que se mueva, de niños a ancianos, y hasta llegan al colmo del cinismo de decir como una gracia que es que no tienen sitio en las cárceles para encerrarlos…

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