• martes , 25 junio 2019

Cuando el corazón no late como debería

En Consulta con el Hospital Nuestra Señora del Rosario.

Palpitaciones, mareos, síncope, dolor torácico, pérdida de conocimiento… son algunos de los “signos” que delatan la posible existencia de una arritmia. Por ello se entiende cualquier cambio en la secuencia normal de los impulsos eléctricos del corazón, en su ritmo de latido. O es demasiado rápido, o excesivamente lento, o es irregular. Cuando el corazón no late correctamente no es capaz de cumplir su misión: bombear la sangre con eficacia y hacer que circule. Las consecuencias: la sangre se puede coagular, y los pulmones, cerebro y otros órganos no pueden funcionar adecuadamente. Es entonces cuando pueden producirse problemas graves de salud, como un ictus, un infarto o la muerte súbita.

Dr. Julián Pérez-Villacastín, jefe de la Unidad de Arritmias. Servicio de Cardiología Hospital Nuestra Señora del Rosario.

Los latidos del corazón ocurren como consecuencia de unos impulsos eléctricos que hacen que las aurículas y los ventrículos se contraigan de forma adecuada, sincrónica y rítmica. La frecuencia cardiaca normalmente oscila entre 60 y 100 latidos por minuto. Pero no todas las arritmias son iguales, ni todas causan las mismas consecuencias. Existe un tipo de arritmia conocida como “fibrilación auricular”, que apenas provoca síntomas y que es muy común a medida que se envejece. De hecho, en España se estima que un millón de personas sufren fibrilación auricular. Esta arritmia es la responsable de un gran número de ictus.

La fibrilación auricular se caracteriza por unos latidos descoordinados de las aurículas, lo que provoca un ritmo rápido e irregular, y además de un mayor riesgo de ictus favorece otras enfermedades como la  insuficiencia cardiaca. El riesgo de que una persona con fibrilación auricular tenga un accidente cerebrovascular aumenta con la edad y con la presencia de hipertensión, insuficiencia cardiaca, diabetes o antecedentes de accidente cerebrovascular y accidente isquémico transitorio previo. El tratamiento con anticoagulantes reduce las probabilidades de padecer un ictus.

La detección de un pulso irregular en la exploración física puede indicar la presencia de fibrilación auricular, pero para confirmarla se requiere un electrocardiograma. La fibrilación auricular es recurrente y se puede quitar sola, y podría no presentarse durante la prueba, por lo que puede ser necesario el uso de dispositivos de registro durante las 24 horas del día o incluso más tiempo.

Prevenir la fibrilación auricular

Llevar una vida sana puede mejorar su salud y protegerle de las enfermedades del corazón y de la fibrilación auricular. Implica: dieta sana y equilibrada, realizar ejercicio, controlar el peso, evitar alcohol y tabaco, y mantener controlados la presión arterial y el colesterol. Las revisiones periódicas ayudan a comprobar que todo está en orden.

 

Dr. Julián Pérez-Villacastín

Jefe de la Unidad de Arritmias

Servicio de Cardiología

Hospital Nuestra Señora del Rosario

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