• miércoles , 20 junio 2018

Begoña Huertas, escritora, columnista… y nuestra ‘Vecina del mes’

ÁFRICA MARTÍNEZ. Junio 2018.

En junio, y todavía celebrándose la 77 edición de la Feria del Libro, nos visita Begoña Huertas, vecina y escritora. Doctora en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid, obtuvo el Premio Casa de las Américas de Ensayo y trabajó como becaria investigadora en la Universidad de Barcelona. Ha trabajado como lectora, correctora y editora de mesa para diversas editoriales. Actualmente imparte clases de escritura creativa en el máster de Humanidades de la UAM y en la escuela de arte Hotel Kafka. Fue columnista de Público, Diario Kafka y en la actualidad lo es de eldiario.es.

‘Necesitaríamos más apoyo a la cultura’

Su última novela, Una noche en Amalfi, fue definida como un thriller psicológico a la manera de Patricia Highsmith o Alfred Hitchcock. Este año ha publicado El desconcierto, un ensayo literario basado en su propia experiencia frente a un diagnóstico de cáncer.

En sus palabras, ¿quién es Begoña Huertas?

Una respuesta simple es remitirme a las líneas anteriores de mi biografía que me definen. Una respuesta más compleja es la que exploro en mi último libro, El desconcierto. Allí me pregunto: ¿qué somos? ¿El cuerpo? ¿La mente? ¿Pero es que ambos constituyen esencias diferentes? ¿Existe el espíritu? Precisamente uno de los temas esenciales de El desconcierto es el descubrimiento de que la enfermedad plantea un problema de identidad. De repente enfermas y eres otro.

¿Cuál ha sido su trayectoria desde que se imaginó publicando un libro?

Empecé a escribir desde pequeña: poemas, pequeños dramas teatrales, diarios. Después me dediqué a ello en serio y conseguí publicar un primer libro de relatos bastante joven, a los 25 años (A tragos, Punto de partida en la editorial Debate). Desde entonces la escritura se ha combinado con otros trabajos dentro del mundo académico y editorial.

¿Y cuál ha sido su mayor reto?

He ido teniendo retos continuamente. Una alcanza algo que se propone y surge un nuevo horizonte al que dirigirse. No tiene que ver tanto con el esfuerzo a costa de todo, sino más bien con el disfrute, con el empeño en lo que te gusta, que te va llevando por un camino y no por otro.

¿Qué es lo que más le motiva?

A la hora de escribir, cada libro es diferente. En el caso de este último libro me motivó la posibilidad de mirar con distancia lo que me había ocurrido —un cáncer de colon y su tratamiento—. Poder mirarlo todo desde lejos y trabajar ese material literariamente fue liberador.

¿Cómo ve el presente y el futuro de la literatura en Madrid?

Veo que hay movimiento. Veo que hay mucha gente con mucho talento. Necesitaríamos —siempre se necesita— más apoyo a la cultura, a la literatura. Las instituciones tienen que facilitar la creación, propiciar redes creativas, reforzar la escena cultural.

Proyectos a futuro, u otros proyectos en los que participa actualmente.

Tengo una nueva novela en el horizonte. Ahora estoy en la parte más difícil, que es concretarla.

Y, para terminar, ¿cómo es su relación con nuestro distrito? 

Crecí aquí, y aquí viví toda mi adolescencia. Me gusta este barrio porque es muy  tranquilo y está cerca de todo (en especial del Retiro, mi lugar preferido de todo Madrid).

 

Bibliografía

Ensayo
Ensayo de un cambio: la narrativa cubana en 
la década de los 80 (Casa de las Américas, 1994).
Relatos
A tragos (Debate, 1996).
Novelas
Déjenme dormir en paz (1998).
Por eso envejecemos tan deprisa (2001).
En el fondo. Pide una copa, paga Proust 
(451 editores, 2009).
Una noche en Amalfi (El Aleph, 2012).
El desconcierto (Rata, 2018).


 

 

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