• martes , 17 septiembre 2019

Bastones Blancos 2014 y demás convocatorias

MASCOTAS-DIC-14

Bastones Blancos 2014 y demás convocatorias

José Roda y Pablo Caballero

El 9 de octubre bien podía haber sido considerado “día del perro” en Madrid, pues acontecieron tres convocatorias. La de la ONCE, el Perrotón Madrid 2014 y el 14º Concurso Canino del barrio de Salamanca que organiza la Real Sociedad Canina. Ante este dilema, opté por los perros guía, ya que los otros dos necesitaban inscripción previa y el concurso fue cancelado por motivos técnicos. Espero que el próximo se celebre felizmente y no nos tengan que devolver el dinero con las molestias que toda la organización concita a los cuatro días de celebrase.

El día amaneció radiante. Este año el orden de la celebración fue inverso, ya que nos reunimos primero en el salón de actos de la ONCE. Por tratar de resumir lo que se dijo, fue que por primera vez se legislaba que los futuros perros guía, cuando acabasen su vida laboral, siguiesen contando con los mismos privilegios de movilidad. Me gustaría señalar que de los mil perros que circulan por España, una cuarta parte corresponde a Madrid; que en el 2013 se prepararon para ejercer sus funciones 116 perros; y que desde hace tiempo se vienen congelando embriones, y este año se han conseguido maravillosos reproductores como Obi-Wan, el primer caniche gigante empleado como perro lazarillo en España.

Una vez terminado el acto, nos dirigimos con ayuda de los voluntarios por la calle de Barquillo hasta la sede del Ayuntamiento, subiendo por la calle de Alcalá hasta alcanzar la puerta del Retiro. Allí nos juntamos con los del Perrotón, que por tercer año se reunía, siendo una carrera solidaria por la adopción y tenencia responsable de animales de compañía. Carrera que salió de la plaza de Colón y que recorrió la calle de Serrano y la Puerta de Alcalá para finalizar en el paseo de coches del Retiro. A partir de ese momento se juntaron las dos organizaciones, caracterizándose los de la ONCE por sus mantas amarillas y traíllas de perro de trabajo, con los pañuelos morados colgados al cuello de los perros del Perrotón y las alegres camisetas que portaban sus dueños.

Encaminándonos todos hasta la estatua del Ángel Caído, asustado de ver tanto perro, hicimos la entrada triunfal al recinto cerrado en que los perros pueden estar sueltos próximo a la avenida de la Ciudad de Barcelona. En su puerta nos hicimos la preceptiva foto con todos los participantes. Entonces se dio la orden de quitar todos los arneses y mantas de los animales, juntándose con los que allí estaban. Hubo momentos de confusión, ya que a una señora del Perrotón la faltaba uno que le habían dejado para la carrera, teniendo que amarrar a los otros dos y entre todos buscarlo. Después de ver su foto en el móvil, iniciamos la búsqueda, y en mi retirada vi que la señora ya se iba con los tres perros.

No quiero acabar esta crónica sin mencionar a Excalibur, allí homenajeado, y que cuando esto escribo Teresa ya ha salido del hospital y que su sacrificio haya sido en vano por no haberse podido analizar por falta de medios. En ese momento es triste pensar en el refrán de que “muerto el perro, se acabo la rabia”. El mayor homenaje que se puede hacer es el del cuidado veterinario y la adopción, evitando la muerte de tantos perros que por Reyes compulsivamente se regalan y luego se abandonan en verano por no poderlos cuidar.

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