• jueves , 18 enero 2018

Un desconocido museo en la calle Serrano

CARLOS RODRÍGUEZ EGUÍA. Diciembre 2017.

Hace siete años, en 2008, el Museo del Ejército en Madrid, creado por Manuel Azaña en 1932 con el nombre de Museo Histórico Militar, se traslada al alcázar de Toledo, donde ya existía desde 1908 el Museo de Infantería. En él se conservaban armas, objetos históricos y artísticos, curiosidades de diverso tipo y documentos, coleccionados desde 1870 por el político, abogado, escritor y periodista liberal conocido como Antonio Romero Ortiz (1822-1884), en su casa de la madrileña calle Serrano, así llamada después de la revolución de 1868 en honor del general gaditano Francisco Serrano y Domínguez (1810-1885), residente en un edificio de esa calle, esquina a la de Villanueva. El apellido Ortiz, legitimado en 1873, no es el que entonces le correspondía de su madre Rita García y Mariño.

Antonio Romero Ortiz

La existencia de un museo, instalado en un domicilio particular y visitado con más frecuencia por amigos, conocidos y colaboradores, es una novedad que la prensa de la época comenta favorablemente. A su colección se refieren, entre otros: El Día de Madrid (21.01.1884) y Fernández de los Ríos en La Ilustración Española y Americana (1880).

En el número 22 de la calle Serano, denominada “bulevar Narváez” antes de 1868, vive y muere soltero Antonio Romero Ortiz, fundador del periódico La Península, colaborador de La Nación (1849-1856) y La Revolución, autor de La literatura portuguesa en el siglo XIX (1869), diputado en 12 legislaturas desde 1854 hasta 1881, ministro de Gracia y Justicia (1868-1869), último ministro de Ultramar en la Primera República (1874), miembro de la  Real Academia de la Historia (1880) y gobernador del Banco de España (marzo 1881 – octubre 1883).

Es una colección del espíritu un tanto romántico de la época, 
que mezcla lo histórico con lo exótico

Número 22 de la calle Serano, denominada “bulevar Narváez” antes de 1868

Josefa Sobrido Romero hereda de su tío Antonio Romero la colección denominada “Museo Romero Ortiz”, que a la muerte de ella en 1919 es cedido al Museo de Infantería en Toledo. De su instalación se hace eco Blanco y Negro (30.09.1923). Destruido parcialmente durante el asedio al Alcázar de Toledo en 1936, se exhiben actualmente unos pocos fondos, parte del desconocido museo de la calle Serrano. Pueden verse armas, porcelanas, uniformes, armaduras y documentos, como una cédula real de Felipe II (1554). Un medallero contiene 140 piezas, conmemorativas de acontecimientos desde el siglo XVI al XIX. Manuel Carreras ha publicado Medallas españolas de la Colección Romero Ortiz (2015). De 1888 data el catálogo de la colección completa, que pudo verse en Serrano 22.

Es una colección del espíritu un tanto romántico de la época, en la que se  mezcla lo histórico con lo exótico, reflejo de un personaje, Antonio Romero, contradictorio como todo ser humano, que al final de su vida acepta recibir los sacramentos de la Iglesia católica, conforme a la educación cristiana recibida y a pesar del conflicto espiritual en el que se debate durante tantos años, como masón del grado 33, máximo del rito escocés, gran comendador y gran maestre del Gran Oriente, cargo en el que sustituye a Sagasta en 1880.

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