• miércoles , 20 septiembre 2017

Los españoles están “RONALDIZADOS”…

PGARCÍA. Julio 2017.

Sí. Porque no hay día, no hay hora, no hay instante en que no hablen, no piensen, no se fijen en lo que dice, piensa, hace o realiza, si está alegre o está triste un señor llamado Ronaldo, don Cristiano.

El señor Ronaldo, don Cristiano es portugués.

El señor Ronaldo, don Cristiano, pese a ser portugués, trabaja como futbolista en España, en un club denominado Real Madrid.

El señor Ronaldo, don Cristiano, tiene un museo dedicado a él solo en Portugal, un aeropuerto con su nombre en su patria chica y hermosos bustos esculpidos que lo entronizan acá y acullá.

Cuando escribo este artículo los españoles tiemblan estremecidos porque el señor Ronaldo, don Cristiano, ha dicho que quiere marcharse de aquí, que se siente maltratado porque nuestra Agencia Tributaria le acusa de haber defraudado más de catorce millones de euros de impuestos en los últimos años. Entonces, a mí (que no soy ni del Real Madrid, ni del Atleti, ni del Barça, y encima el fútbol me importa un pimiento), se me ocurre dar un vistazo al señor Ronaldo, don Cristiano, crematístico, ya que la cosa va de money.

Explorando por Internet me entero de que el señor Ronaldo, don Cristiano, cobra un sueldo como futbolista del Real Madrid, explota en régimen de propiedad cuatro o cinco hoteles, percibe beneficios por derechos de imagen, de una línea de ropa propia, y de bastantes negocios más; o de que el señor Ronaldo, don Cristiano, se cuenta que cobra 130 o160 euros por cada autógrafo que escribe en un cromo suyo.

Hago números limitados a su salario en su club de fútbol, que se cifra en unos 24 millones netos por temporada.

Según eso, el sueldo del señor Ronaldo, don Cristiano, es de 2 millones al mes, 500.000 euros a la semana. En la semana laboral de 40 sale a 100.000 diarios, lo que equivale a 12.500 por hora, o 208 por minuto, o casi 3,5 euros por segundo.

Si el Real Madrid le paga esas cifras insensatas al señor Ronaldo, don Cristiano, es porque marca bastantes goles. Los goles marcados son el alimento, el sostén de los clubes de fútbol. En consecuencia paso a los tantos que marca el señor Ronaldo, don Cristiano por temporada para el Real Madrid, y a la relación ronalsalario-precio del gol. Calculando que sean una media de 50 (no tengo idea de cuantos son, aunque pese a mi ignorancia en este campo supongo que 50 puede ser una cifra razonable), salen a 480.000 por tanto. No sé a qué precio está el gol en el mercado, pero casi medio millón de euros por cada vez que el señor Ronaldo, don Cristiano, mete un balón entre los tres palos del equipo contrario me parece un poquito demente.

Eso por lo que a su contrato con el club se refiere. Pero hay más. Por derechos de imagen, líneas de ropa y otras explotaciones se dice que sus ingresos rondan los 86 millones de euros anuales, lo que significan más de 7 millones al mes, 1,7 millones semanales, 358.000 cada día, o más de 44.000 euros por hora, 745 por minuto o más de 12 euros por segundo.

El resumen de todos estos cálculos me hace concluir que ser Cristiano Ronaldo es mucho más rentable en nuestra sociedad que ser el mejor biólogo molecular, el mejor físico teórico, el mejor matemático o el mejor neurocientífico en España.

Al español no le interesa saber qué es la materia oscura, qué es la energía oscura, qué son las ondas gravitatorias, qué es la teoría del Todo, en qué consiste la axiomatización de la matemática o de qué va el Proyecto Cerebro Humano. Al español, que ha soltado sin decir ni pío los 60.000 mil millones de euros por las cajas de ahorros gestionadas por políticos y los 5.000 por las autopistas sin chistar (y que se rasca el bolsillo felicísimo para que el Real Madrid le pague a medio millón el gol al señor Ronaldo, don Cristiano), lo único que le importan son los goles. Y se encuentra la mar de atribulado por la denuncia que le realiza la Agencia Tributaria, y por el temor de que el señor Ronaldo, don Cristiano, en un arranque de mal humor se marche a cualquier club extranjero.

Los españoles están ronaldizados.

¿Quién los desronaldizará?

El desronaldizador que los desronaldice, buen desronaldizador será.

Y ya va siendo hora, coño.

 

 

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